29/10/2026 Economía
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El Niño: 147.500 animales trasladados por las crecidas del Litoral

Las crecidas asociadas a El Niño llevaron a trasladar 147.500 bovinos y búfalos desde agosto, un 102% más que en igual período de 2025. El balance de Senasa es parcial y reúne movimientos en cinco jurisdicciones. En las islas, la salida depende de conseguir barcazas y personal especializado; luego, los productores deben hallar campos y sostener la alimentación de una hacienda que todavía estaba en recría o engorde.

Por Valentina Ríos 6 min de lectura
147.500
Bovinos y búfalos trasladados
7.448
Operaciones registradas con DT-e
+102%
Frente al mismo período de 2025
5
Provincias y zona insular alcanzadas
Ilustración de bovinos que avanzan hacia un pastizal elevado junto a una planicie inundada y una barcaza en el río

Representación editorial generada con IA de un traslado preventivo de ganado en una planicie isleña; no documenta un operativo real.

Perfil de la noticia

OrganismoServicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria
PeríodoDesde agosto de 2026, balance parcial
EspeciesBovinos y bubalinos

Un balance que todavía puede crecer

Desde agosto, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) registró el traslado de 147.500 bovinos y bubalinos desde zonas anegadas de Corrientes, Chaco, Entre Ríos, Santa Fe y las islas de la provincia de Buenos Aires. El organismo comparó ese volumen con el mismo tramo de 2025 y calculó un aumento del 102%. Para movilizar la hacienda se emitieron 7.448 Documentos de Tránsito electrónico. La cifra fue informada el 28 de octubre como un corte parcial: no es el cierre de la temporada ni un inventario de todo el ganado que sigue en áreas expuestas.

También importa qué mide cada dato. Los 147.500 corresponden a cabezas trasladadas, no a muertes, pérdidas confirmadas ni al total de animales que podrían verse alcanzados por el agua. Y los 7.448 documentos son operaciones de movimiento, no una cantidad de camiones: parte de la hacienda sale de islas por embarcaciones y luego continúa por otros medios. Presentar por separado esos registros evita que la dimensión del operativo se confunda con un saldo de daños que las autoridades todavía no informaron. La Nación y Agencia Noticias Argentinas reprodujeron el balance oficial, mientras Senasa aclaró que los movimientos pueden seguir creciendo.

Barcazas y equipos especializados fijan el ritmo

En las islas del Paraná, retirar animales requiere reunirlos, arriarlos y embarcarlos antes de que el agua cierre los accesos. No alcanza con disponer de un camión: se necesitan barcazas, embarcaderos utilizables y personas que conozcan los pasos y el comportamiento del rodeo en ese terreno. Berardo Vignatti, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Santa Fe, describió a La Nación la disponibilidad de personal especializado y de embarcaciones como los principales cuellos de botella cuando varios establecimientos buscan salir a la vez. La entidad, según el diario, coordinó gestiones con el gobierno provincial y astilleros para anticipar esa necesidad.

Las decisiones tampoco son iguales en todas las explotaciones. La altura de cada isla, el estado de los cursos internos y el tiempo estimado hasta que llegue el agua pueden llevar a adelantar la salida de los sectores bajos y dar más margen a quienes están en terrenos altos. El funcionario entrerriano Martín Sieber contó a La Nación que parte de los retiros se organizaba gradualmente y que el movimiento se había intensificado en las semanas previas al cierre de su reporte. Una pausa del río puede abrir tiempo para operar, pero no elimina la incertidumbre: cada productor debe decidir cuándo resignar pasturas disponibles para reducir el riesgo de quedar sin una ruta segura.

El traslado abre otra cuenta para los productores

Sacar la hacienda del área inundable es el primer tramo del problema económico. Después hay que encontrar un campo donde pueda continuar la recría o el engorde, trasladarla, pagar el arrendamiento y asegurar comida y agua. La Nación recogió el testimonio de productores que describieron esos desembolsos como costos imprevistos. La interrupción también obliga a dejar de aprovechar el forraje de las islas, que este año había mejorado luego de un invierno húmedo. Si los animales todavía no alcanzaron el peso buscado para la faena, tampoco pueden enviarse necesariamente a frigorífico para convertir de inmediato el operativo en una venta.

El momento del ciclo productivo modifica la carga de esa decisión. Los ganaderos citados por el diario señalaron que una creciente más adelante en el año podría haber encontrado más animales listos para salir a faena; en primavera, parte del rodeo todavía necesitaba permanecer en producción. Al mismo tiempo, esperar permite usar pasto y evitar un alquiler prematuro, pero expone a mayores dificultades si el agua avanza más rápido que la capacidad de embarque. Así, el costo no se mide solo por el flete de cada traslado: incluye pasturas perdidas, alimentación de reemplazo, alquiler y la posibilidad de interrumpir el engorde. No hay una estimación nacional consolidada de esos gastos en el balance de Senasa.

Qué facilidades dio Senasa y qué conviene observar

Para responder a la urgencia, Senasa facilitó trámites vinculados con la emisión del DT-e y la inscripción de productores en el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (RENSPA). El organismo informó que ciertos requisitos sanitarios de movimiento podrán completarse cuando los animales lleguen al establecimiento de destino. Es una adecuación administrativa para las contingencias: la información disponible no dice que se hayan suspendido los controles sanitarios. El registro de cada salida sigue siendo parte del operativo, algo que permite seguir la circulación de animales y ordenar su recepción en otro campo.

Las recomendaciones oficiales apuntan a ganar tiempo antes de que la crecida alcance los caminos: identificar potreros altos, reservar agua potable y alimento y comenzar, cuando las condiciones lo permitan, entre 24 y 48 horas antes de la llegada del agua. Senasa también aconseja arriar grupos pequeños, marcar los animales con aerosol veterinario y, si no es posible evacuarlos, abrir tranqueras internas para que alcancen sectores más elevados. La próxima señal no será solo el total acumulado, sino cómo se actualiza por zona y si la infraestructura disponible acompaña. El portal ya explicó el panorama preventivo y los pronósticos generales de El Niño; este balance permite observar ahora cómo esa amenaza se traduce en movimientos concretos y costos para el campo.

La cifra mide movimientos, no todas las cabezas expuestas

Los 147.500 animales son un balance parcial de bovinos y búfalos que salieron de áreas anegadas; no representan el total del rodeo en zonas de riesgo ni animales muertos. Los 7.448 DT-e contabilizan traslados, no un mapa de daños. La suba interanual muestra una presión logística mayor que la de 2025, pero la evolución final dependerá de cómo cambien los niveles de agua en cada región.

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