25/09/2026 Economía
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ECONOMÍA

La balanza energética alcanzó un superávit récord de USD 4.850 millones impulsada por el crudo y gas de Vaca Muerta

El sector energético argentino consolidó un hito histórico para las cuentas públicas al registrar un superávit comercial acumulado de 4.850 millones de dólares entre enero y agosto de 2026, impulsado por el despliegue productivo de la formación no convencional de Vaca Muerta y el derrumbe casi total de las importaciones invernales de gas natural licuado.

Por Valentina Ríos 6 min de lectura
USD 4.850M
Superávit
420.000 bpd
Producción
+38,5%
Exportaciones
USD 2.100M
Ahorro GNL
La balanza energética alcanzó un superávit récord de USD 4.850 millones impulsada por el crudo y gas de Vaca Muerta

Instalaciones de extracción y bombeo de crudo no convencional en el yacimiento Vaca Muerta, provincia del Neuquén.

Datos Clave

SectorHidrocarburos y Minería, Cuenca Neuquina
Fuente oficialSecretaría de Energía de la Nación e INDEC
DestinosChile, Brasil, Estados Unidos y mercado atlántico

El salto exportador de la cuenca neuquina y la consolidación de nuevos mercados

La transformación de la matriz productiva argentina ha encontrado en la formación geológica de Vaca Muerta su vector de desarrollo más dinámico y rentable. De acuerdo con las cifras oficiales difundidas este viernes por la Secretaría de Energía y convalidadas por el informe de Intercambio Comercial Argentino del INDEC, el saldo comercial de hidrocarburos registró un superávit de 4.850 millones de dólares en los primeros ocho meses de 2026. Esta cifra representa un salto cuantitativo sin precedentes para el país, que durante más de una década consumió decenas de miles de millones de divisas para solventar la importación compulsiva de combustibles líquidos y gas de invierno.

El motor principal de este desempeño extraordinario ha sido la extracción de petróleo crudo de calidad Medanito. La producción en la cuenca neuquina superó la cota de los 420.000 barriles diarios de petróleo no convencional, sostenida por mejoras continuas en la eficiencia de perforación, la extensión de las ramas laterales horizontales y la adopción masiva de técnicas avanzadas de fractura hidráulica. La mayor oferta disponible permitió no solo abastecer al cien por ciento la capacidad de refinación de las plantas locales de YPF, Shell, Axion y Trafigura, sino colocar crecientes volúmenes en el mercado internacional a través de la terminal de Puerto Rosales y del oleoducto trasandino hacia Chile.

En materia de gas natural, la integración energética regional dio pasos determinantes. La Argentina consolidó contratos de exportación en firme de gas no convencional hacia el cordón industrial del sur de Brasil y el centro de Chile, aprovechando la capacidad de inyección del sistema troncal de transporte. Los envíos de gas estival y de transición permitieron monetizar reservas subterráneas que históricamente debían ser cerradas por saturación del mercado interno, generando una fuente previsible y recurrente de dólares para los operadores privados y el fisco.

Desplome de importaciones y la infraestructura del transporte troncal como motor

La contrapartida virtuosa del crecimiento exportador fue el desplome vertical de las erogaciones por compras externas de energía. Durante el invierno de 2026, la Argentina prácticamente prescindió del amarre y operación de buques metaneros regasificadores de gas natural licuado en la terminal fluvial de Escobar, un esquema que en años previos demandaba sangrías multimillonarias de reservas en los meses más fríos. El ahorro neto de divisas por sustitución de importaciones de GNL y combustibles alternativos superó los 2.100 millones de dólares en comparación con el mismo período del ciclo 2024.

Este hito operativo fue posible gracias a la conclusión y sincronización de obras estratégicas de infraestructura de transporte. La plena puesta en marcha de las plantas compresoras en el gasoducto troncal Perito Moreno, sumada a la culminación de la reversión del Gasoducto Norte, permitió bombear volúmenes crecientes de gas neuquino hacia las provincias de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y Salta. De esta manera, el país interrumpió formal y definitivamente las importaciones históricas desde Bolivia, blindando el suministro para el sistema de generación eléctrica y las industrias del norte argentino.

Asimismo, en el segmento petrolero, la entrada en servicio de la etapa final del Proyecto Duplicar de Oldelval amplió la capacidad de evacuación de crudo desde la cuenca neuquina hacia las costas de la provincia de Buenos Aires en más de 250.000 barriles diarios. La eliminación de los cuellos de botella logísticos otorgó certidumbre a los planes de inversión plurianuales de las compañías concesionarias, que mantuvieron una intensidad de actividad ininterrumpida a lo largo de todo el año calendario.

El aporte de divisas a las reservas del Banco Central y las metas para el cierre de 2026

El vigoroso superávit de la balanza energética se ha transformado en uno de los pilares macroeconómicos más sólidos para sostener el programa de estabilidad cambiaria e inflación a la baja implementado por el Palacio de Hacienda. A diferencia de ciclos económicos anteriores, donde el sector agroindustrial cargaba con la totalidad de la responsabilidad de generar el ingreso neto de divisas, los hidrocarburos se han consolidado como un segundo polo exportador estructural, dotando a la balanza de pagos de una mayor resiliencia ante contingencias climáticas o vaivenes de precios internacionales en los granos.

Los ingresos por exportaciones energéticas se volcaron de manera directa a la acumulación de reservas internacionales brutas en el Banco Central, que han superado los 49.000 millones de dólares en las últimas semanas. Las autoridades de la cartera económica conducida por Luis Caputo estiman que el superávit del sector finalizará el año en torno a los 6.000 millones de dólares, mientras que para el ejercicio fiscal 2027 las proyecciones más conservadoras anticipan un saldo favorable superior a los 9.000 millones de dólares gracias al avance de las obras portuarias de exportación de GNL y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones.

El desafío pendiente para la industria y las autoridades gubernamentales consiste ahora en acelerar los tendidos de evacuación de gran escala y garantizar marcos regulatorios previsibles a largo plazo que permitan viabilizar la infraestructura de licuefacción flotante y terrestre. De sostenerse la curva de aprendizaje geológico y la estabilidad de costos operativos por barril equivalente, la Argentina se encamina a erigirse en un jugador energético de escala global, blindando definitivamente su equilibrio externo y consolidando su soberanía financiera.

Claves del Análisis Editorial

El desarrollo de la balanza energética alcanzó un superávit récord de usd 4.850 millones impulsada por el crudo y gas de vaca muerta constituye un punto de inflexión estratégico en el escenario nacional, articulando impactos institucionales, económicos y sociales de alcance federal para los próximos meses.

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