17/10/2026 Política
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El acuerdo con Estados Unidos cambia de etapa: Quirno firmó un protocolo para llevarlo al Congreso

Pablo Quirno anunció un protocolo adicional al acuerdo comercial que Argentina y Estados Unidos firmaron en febrero. El canciller sostuvo que permite remitir el entendimiento al Congreso para su aprobación. La actualización abre una instancia política distinta: adaptar el texto negociado no equivale a contar con una ratificación parlamentaria ni a garantizar nuevos negocios para cada sector.

Por Marcos Correas 6 min de lectura
ARTI
Acuerdo comercial
5/2
Firma del acuerdo base
35%
Alza exportadora citada
2026
Año del protocolo
Ilustración editorial de banderas argentina y estadounidense y carpetas cerradas ante un puerto comercial

Ilustración editorial generada; no documenta la firma del protocolo ni una operación comercial específica.

Perfil de la noticia

ProtagonistasPablo Quirno y Jamieson Greer
InstrumentoProtocolo adicional al ARTI
Instancia siguienteTratamiento parlamentario anunciado

El Congreso pasa a ocupar el centro de la negociación

La actualización del acuerdo comercial con Estados Unidos traslada la atención desde la firma diplomática hacia una decisión política interna. Quirno anunció que el protocolo adicional permitirá remitir el Acuerdo sobre Comercio e Inversiones Recíprocos, conocido como ARTI, al Congreso Nacional. TN informó ese paso el 14 de octubre. El anuncio describe una vía para avanzar, pero no demuestra que los legisladores hayan aprobado el instrumento ni que exista una fecha cerrada para votarlo.

El documento fue suscrito con Jamieson Greer, representante comercial estadounidense. El registro oficial de tratados identifica a ambos funcionarios como firmantes del acuerdo original, celebrado en Washington el 5 de febrero de 2026, y consigna que ese instrumento no está en vigor. La novedad de octubre corresponde al protocolo adicional. No conviene presentarla como si Argentina y Estados Unidos hubieran comenzado ahora una relación comercial o rubricado un acuerdo enteramente diferente del que negociaron previamente.

Para el Gobierno, el desafío cambia de interlocutores. La convergencia entre dos administraciones no reemplaza el tratamiento que debe recibir el entendimiento en la Argentina. La agenda legislativa del último trimestre concentra varias iniciativas que compiten por tiempo y acuerdos. La remisión anunciada agrega un asunto a ese escenario; no permite dar por obtenidos apoyos sobre disposiciones que tendrán que ser examinadas en su versión correspondiente.

La actualización responde a un cambio del marco estadounidense

El Cronista explicó que el texto tuvo que adaptarse después del fallo de la Corte Suprema estadounidense sobre la herramienta legal utilizada para establecer aranceles recíprocos. La agencia EFE también vinculó la enmienda con ese cambio y señaló que se suprimen referencias específicas a los aranceles alcanzados por la decisión judicial. El punto es relevante: las condiciones del país comprador también pueden modificar el recorrido de un entendimiento que ya había sido firmado.

Según la explicación de EFE, el documento actualizado mantiene el tratamiento de nación más favorecida para los productos argentinos. Quirno sostuvo que Estados Unidos reafirmó ese compromiso en los términos acordados y reconoció el cumplimiento de obligaciones argentinas. Esa formulación no debe traducirse en una promesa de arancel cero para cualquier mercadería. El alcance de un tratamiento comercial depende de los productos comprendidos y de las disposiciones aplicables, no solamente del nombre con el que se presenta el acuerdo.

La modificación tampoco autoriza a reutilizar sin revisión cada beneficio anunciado para la versión original. El acuerdo y su protocolo deben leerse conjuntamente para entender qué compromisos se mantienen y cuáles fueron adaptados. La actualización busca dar continuidad a una negociación frente a un marco jurídico diferente. Para una empresa, esa continuidad puede aportar una referencia de planificación; no sustituye la identificación del régimen que corresponde al bien que pretende vender.

Las exportaciones citadas describen un período anterior al protocolo

TN recogió las cifras difundidas por el canciller: las exportaciones argentinas a Estados Unidos alcanzaron 6.570 millones de dólares entre enero y agosto de 2026, con un aumento interanual de 35%. Ambos datos corresponden a ese período y a la fuente oficial que los anunció. No son una medición del efecto de un protocolo comunicado en octubre. Atribuirle ventas anteriores produciría una causalidad que el calendario de los propios datos no sostiene.

Canal 26 informó además que Quirno destacó la ampliación de la cuota de carne bovina con acceso preferencial, de 20.000 a 100.000 toneladas para 2026. La cuota expresa un volumen habilitado bajo condiciones específicas, no la cantidad ya exportada. El resultado comercial requiere operaciones efectivamente realizadas. Esa separación permite valorar una mejora de acceso sin convertir capacidad disponible en ventas consumadas ni asegurar que todos los productores recibirán el mismo impacto.

El vínculo comercial y empresarial entre Argentina e India ofrece otra experiencia con instrumentos y protagonistas propios. Cada mercado necesita una lectura específica: acuerdos gubernamentales, convenios empresariales, cuotas y cifras de exportación no miden lo mismo. En el caso estadounidense, el dato nuevo es la adaptación del ARTI y su paso anunciado al Congreso, mientras el intercambio previo sirve como contexto.

La agenda de infraestructura no equivale a fondos desembolsados

Canal 26 también recogió la referencia del canciller a 7.000 millones de dólares del EXIM Bank para respaldar infraestructura estratégica y a instrumentos de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos. Quirno vinculó esos mecanismos con el Corredor Andes-Atlántico y con un marco de cooperación presentado en septiembre. Son componentes de la agenda que el funcionario busca articular; mencionarlos no acredita que todos esos recursos hayan ingresado al país o financiado obras terminadas.

La distinción importa para las economías regionales. Una posibilidad de financiamiento, una obra aprobada y una infraestructura operativa representan momentos diferentes. Reducir costos para llevar productos a un puerto exige que los proyectos se concreten, además de contar con condiciones comerciales de acceso al destino. El protocolo puede integrarse en esa estrategia, pero no construye por sí mismo corredores logísticos ni elimina cada dificultad que enfrenta un exportador desde su lugar de producción.

El balance político queda así definido por una tarea pendiente y un alcance concreto. Los gobiernos actualizaron el entendimiento y la Cancillería anunció su remisión parlamentaria; las condiciones operativas deberán seguirse en los instrumentos y decisiones que correspondan. La previsibilidad prometida necesitará sostenerse más allá del anuncio. Para evaluar el avance, importarán el texto tratado, las decisiones legislativas y la aplicación efectiva de los compromisos, sin confundir esos hitos con el intercambio que ya existía.

Firma y aprobación

El protocolo actualiza un instrumento negociado por los gobiernos y prepara su recorrido parlamentario. La aprobación legislativa, el tratamiento aduanero aplicable y las decisiones de exportar o invertir pertenecen a planos distintos. La previsibilidad que busca el Gobierno dependerá de cómo se complete ese recorrido y de las condiciones concretas de cada operación; no se acredita únicamente con la ceremonia de firma.

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Pablo QuirnoJamieson GreerARTICongreso de la NaciónEstados Unidos