12/10/2026 Economía
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Serrera Wines: viñedos históricos, vinos naturales y una identidad propia en Mendoza

El proyecto mendocino combina tres zonas vitícolas, una línea clásica de guarda y una colección de mínima intervención. El recorrido de Serrera Wines también desemboca en Finca Minimal, donde viñedo, gastronomía y hospitalidad comparten el mismo paisaje.

Por Valentina Ríos 6 min de lectura
3
Zonas vitícolas
Lunlunta, Perdriel y Tupungato
2002
Añadas tempranas
Malbec y Syrah documentados
8
Etiquetas Minimales
Microvinificaciones y variedades
Viñedo de Serrera Wines con parrales y el lema Nobles vinos concebidos desde la viña

El viñedo ocupa el centro del relato de Serrera Wines y conecta sus proyectos de Lunlunta, Perdriel y Tupungato.

Ficha de Serrera Wines

Origen: Mendoza, Argentina
Fincas: Lunlunta, Perdriel y Tupungato
Enología: Hernán Cortegoso
Líneas: Clásicos, Mr. Vine y Minimales

Serrera Wines construyó su perfil alrededor de una idea concreta: el vino empieza en la parcela y cambia con cada paisaje. La bodega trabaja con viñedos de Lunlunta, Perdriel y Tupungato, tres zonas mendocinas que le permiten alternar tintos de guarda, etiquetas orgánicas y microvinificaciones de mínima intervención. Esa diversidad, más que una acumulación de productos, explica la identidad del proyecto.

Una bodega pensada desde el viñedo

La figura técnica asociada a Serrera es Hernán Cortegoso, ingeniero agrónomo y enólogo. Un antecedente periodístico ubica tempranamente su trabajo: en 2013, una crónica de La Nación describió una degustación de Malbec y Syrah cosecha 2002 elaborados por el proyecto. La referencia permite observar una continuidad de más de dos décadas, aunque el catálogo y las formas de elaboración hayan ampliado su alcance desde entonces.

El relato institucional pone el énfasis en las tareas manuales y en la recuperación de material vegetal. No se trata de un único viñedo uniforme: la descripción oficial de las fincas distingue suelos, alturas y variedades. Esa geografía organiza el portafolio y ofrece una explicación más precisa que cualquier definición genérica de “bodega boutique”.

El rasgo distintivo de Serrera Wines no está en una sola etiqueta, sino en la convivencia entre vinos clásicos y ensayos de mínima intervención nacidos en parcelas diferentes.

Análisis editorial de Info Argentum

Tres zonas mendocinas y funciones distintas

En Lunlunta, Luján de Cuyo, Finca La Serrera reúne un viñedo recuperado cuyo origen se remonta a comienzos del siglo XX. Allí predominan el Malbec y pequeñas parcelas destinadas a cortes. Perdriel aporta Finca Dominante, un espaldero de vides antiguas conducidas en sistema Guyot y cosechadas con maduración tardía. Tupungato, en el Valle de Uco, suma amplitud térmica y suelos aluvionales para variedades blancas y tintas.

LunluntaMemoria vitícola

Malbec, parcelas pequeñas y recuperación de plantas antiguas.

PerdrielMadurez y frescura

Vides centenarias, poda Guyot y cosecha entrado el otoño.

TupungatoAltura y diversidad

Sauvignon, Semillón, Chardonnay y tintas de Valle de Uco.

La combinación permite que cada finca tenga una función reconocible. Lunlunta sostiene la memoria y los tintos estructurados; Perdriel aporta un registro más concentrado; Tupungato amplía la paleta con acidez, blancos y perfiles aromáticos. En una industria atravesada por la procedencia, esa lectura territorial es la parte más sólida de la propuesta de Serrera.

De los vinos de guarda a la línea Minimales

El catálogo actual conserva etiquetas de elaboración clásica —Gran Guarda, Amis, Reserva Malbec y Reserva Bonarda— junto con Mr. Vine y la serie Minimales. Las fichas técnicas de la bodega describen selección de racimos, crianza en barricas y estiba para los primeros, mientras que Minimales recurre a fermentaciones parciales con racimo entero, cofermentaciones, levaduras indígenas y recipientes de menor escala.

Cuatro botellas de la línea Mr. Vine de Serrera Wines sobre fondo bordó
Mr. Vine reúne expresiones orgánicas dentro del portafolio.
Ilustración del zorro Mr. Vine con el sello de vinos orgánicos de Serrera Wines
La identidad gráfica diferencia la línea orgánica del núcleo clásico.

Minimales funciona como el laboratorio visible de la marca. Sus ocho referencias recorren Sauvignon Blanc, Tannat, Moscatel Rosado con Criolla Grande, mezclas de campo, Baco Noir, Pinot Noir y Semillón. Time Out incluyó a Moscatel Criolla en una selección de vinos naturales argentinos y destacó su origen en microparcelas. La mención externa ayuda a ubicar esa colección dentro de una conversación más amplia sobre variedades patrimoniales y baja intervención.

Dos conceptos que no son idénticos: la certificación orgánica se refiere a prácticas verificadas en el viñedo y la producción; “vino natural” describe una filosofía de mínima intervención que no posee una definición legal única y universal.

Finca Minimal amplía el proyecto hacia la experiencia

En Perdriel, la historia productiva se extiende a Finca Minimal. El espacio integra microbodega, gastronomía a fuego, quesos artesanales, frutales y arte en un viñedo antiguo. Punto a Punto Mendoza informó en 2025 que el proyecto reúne a Cortegoso, los chefs Pablo Russo Torres y Charly Torres, y Luciano Rudman. Esa sociedad desplaza el vino desde la botella hacia una experiencia de finca, sin convertir a Serrera en una cadena gastronómica.

La conexión con la cocina local dialoga con el crecimiento de las experiencias gastronómicas de identidad propia y con el interés por el turismo de cercanía y los destinos del interior. En Finca Minimal, el valor narrativo no proviene de un salón monumental, sino de mostrar procesos, ingredientes y paisaje en un mismo recorrido.

El perfil actual de Serrera Wines

Serrera Wines ocupa un lugar particular entre los proyectos mendocinos: conserva etiquetas de guarda, desarrolla una familia orgánica y sostiene una línea experimental sin borrar las diferencias entre ellas. También cuenta con una tienda directa y presencia en vinotecas, pero su perfil no se reduce al canal comercial. La arquitectura del catálogo permite leer cómo una misma bodega interpreta parcelas y públicos distintos.

Su desafío es mantener claridad entre categorías que suelen confundirse —orgánico, natural, artesanal y de guarda— y sostener información técnica consistente para cada cosecha. La oportunidad está en esa misma complejidad: unir viñedos históricos, variedades menos difundidas y hospitalidad rural en un relato comprensible. En ese cruce, Serrera no abandona la tradición; la usa como base para ensayar otra forma de contar el vino mendocino.

Etiquetas

Serrera WinesMendozaLuján de CuyoTupungatoVinos naturalesFinca Minimal