MuMaLá registró 36 femicidios en octubre, el peor mes desde 2022
El Observatorio Nacional Mujeres, Disidencias, Derechos, de MuMaLá, contabilizó 36 femicidios durante octubre y 239 entre el 1 de enero y el 30 de ese mes. Según el relevamiento difundido por Página/12 y El Territorio, octubre fue el mes con más casos desde 2022. El registro también consignó 728 intentos de asesinato por razones de género y 179 niñas, niños y adolescentes que quedaron sin madre.

Ilustración editorial generada con IA; no representa un lugar ni un caso real.
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Octubre concentró el mayor número mensual desde 2022
El informe difundido al cierre del mes ubicó a octubre como el período mensual más letal desde 2022 dentro del registro de MuMaLá. La organización contó 36 femicidios durante esos 30 días y 239 casos desde el 1 de enero hasta el 30 de octubre. Página/12 consignó que 177 del acumulado fueron femicidios directos. El total también comprende 62 casos que el relevamiento clasificó como indirectos; por eso no corresponde equiparar automáticamente ambas categorías. El período informado termina el 30 de octubre, por lo que no agrega hechos posteriores ni presenta un cierre completo del mes calendario como dato confirmado. La cifra puede variar con nuevas verificaciones.
El cálculo de una víctima cada 30 horas resume el ritmo de los casos incorporados hasta la fecha de corte. No es una proyección ni una medición oficial de sentencias. El Territorio publicó el mismo balance y describió octubre como el peor mes en cinco años. Ambas publicaciones atribuyen los números al Observatorio Nacional Mujeres, Disidencias, Derechos, de Mujeres de la Matria Latinoamericana, no a un conteo propio de cada medio. La cifra anual incluye categorías que la organización clasifica por separado; esa desagregación evita confundir el subtotal de casos directos con el total general publicado.
El acumulado incluye intentos y consecuencias para las infancias
Además de las muertes, MuMaLá contabilizó 728 intentos de asesinato por razones de género entre enero y octubre. El registro indicó que 179 niñas, niños y adolescentes quedaron sin madre. Son indicadores distintos: el primero comprende hechos que no terminaron en la muerte de la víctima; el segundo describe una consecuencia familiar del conjunto de casos relevados. Ninguno debe sumarse al total de 239 femicidios. El relevamiento también describió los medios consignados: 28% armas blancas, 28% armas de fuego, 11% golpes, 10% asfixia, 16% otras formas y 7% sin especificar.
El observatorio también informó que el 59% de las víctimas fue asesinada en su vivienda. La cifra señala el escenario consignado en el relevamiento y ayuda a dimensionar la importancia de considerar los riesgos en los entornos cercanos. No identifica por sí sola el vínculo con cada agresor ni permite deducir cómo ocurrió cada hecho. El informe menciona categorías diversas, entre ellas femicidios vinculados, víctimas menores de edad y muertes asociadas a otros delitos, que no deben reducirse a un único perfil. Esos porcentajes describen únicamente la información disponible en el registro; no sustituyen peritajes ni permiten inferir las circunstancias individuales de los hechos.
Denuncias previas y medidas de protección
Entre los datos difundidos, MuMaLá señaló que el 12% de las víctimas había denunciado previamente a su agresor y que una proporción igual contaba con botón antipánico. También indicó que el 75% tenía una orden de restricción vigente. Ese dato no prueba por sí solo que la medida haya sido incumplida en todos los casos: para establecerlo habría que revisar cada expediente y la situación concreta de protección. Las diferencias entre denuncia, botón antipánico y restricción son importantes: el informe presenta indicadores separados, pero no aporta el expediente de cada caso para evaluar su aplicación.
La coexistencia de órdenes judiciales y asesinatos registrados vuelve central la pregunta por su implementación, seguimiento y coordinación. El relevamiento no aporta una evaluación individual de la respuesta estatal ni permite concluir por qué una intervención falló o no alcanzó. La lectura responsable es más acotada: la existencia formal de una medida no basta para conocer su aplicación efectiva. El indicador exige mirar los procesos de protección junto con las denuncias, los intentos y las muertes. La cifra del 75% indica la presencia de una medida reportada; no prueba automáticamente incumplimiento, ineficacia general ni responsabilidad atribuible a una institución determinada.
Qué mide el informe y qué no permite concluir
Las cifras corresponden a una organización social que reúne y clasifica casos de violencia letal por razones de género. Reflejan el universo incorporado por MuMaLá hasta el 30 de octubre, no el resultado de un juicio penal ni una sentencia firme. Página/12 y El Territorio atribuyen los números al observatorio; esa referencia debe mantenerse porque otros organismos pueden emplear definiciones, fuentes y fechas de cierre diferentes. Para interpretar variaciones también importa la actualización: los observatorios incorporan información pública y pueden modificar sus registros cuando avanzan las investigaciones judiciales.
Por eso, los 36 casos de octubre describen el balance mensual publicado por MuMaLá, pero no permiten comparar sin más su total con estadísticas judiciales de otros períodos. Las investigaciones pueden cambiar la calificación de un hecho y los registros pueden actualizarse. La serie ofrece una señal para discutir prevención, acceso a protección y respuesta institucional. Una evaluación completa requiere informar metodología, fecha de corte y categorías cada vez que se difunden los números. La comparación histórica difundida por MuMaLá se restringe a su propia serie; no establece por sí sola una tendencia nacional definitiva ni reemplaza registros con otros criterios. Para comparar con 2025 o con recuentos oficiales, primero habría que armonizar categorías, criterios de atribución, fecha de corte y unidades medidas.
Un relevamiento social con corte al 30 de octubre
Las 36 víctimas de octubre y las 239 acumuladas son cifras del relevamiento de MuMaLá hasta el 30 de octubre. Describen el monitoreo de la organización; no son condenas ni un cierre judicial definitivo.