En 2011, Daniel Otero y su hijo Christian comenzaron a fabricar helado en el garaje de su casa, en Mar del Plata. No buscaban montar un negocio: buscaban hacer el mejor helado que se pudiera fabricar en el mundo. Lo que siguió superó cualquier expectativa.
Un hobby con obsesión por la calidad
La historia de Lucciano's comienza con una observación simple pero reveladora: los helados artesanales estaban detenidos en el tiempo. Los locales ofrecían pocos sabores buenos, el resto mediocres, y ninguno se preocupaba demasiado por crear un espacio que invitara a quedarse. Daniel y Christian decidieron cambiar eso. Contactaron a maestros heladeros de primer nivel, importaron maquinaria italiana de última tecnología y se obsesionaron con la calidad de cada ingrediente.
El proyecto arrancó de manera modesta, casi íntima. Sin fanfarria, sin campaña de lanzamiento. Solo la certeza de que si el producto era extraordinario, el público lo encontraría. Y así fue. La primera heladería, en Mar del Plata, se convirtió rápidamente en un punto de referencia. La fórmula era clara: sabores fuera de lo común, locales con diseño propio —ninguno igual al otro— y una experiencia pensada para el consumidor.
La apuesta por el pistacho y el diseño inmersivo
Uno de los hitos más importantes de la marca fue apostar por el pistacho cuando nadie en el sector lo hacía. Lo que parecía un nicho marginal se convirtió en uno de sus principales activos: hoy ese sabor genera el 25% de las ventas totales. Pero la innovación no se detuvo ahí. El Chocolate Dubai —una propuesta que el mercado tardó en comprender— se transformó en un fenómeno sin precedentes: 100.000 kilogramos vendidos en apenas cuatro meses, con quiebre de stock incluido.
Cada local de Lucciano's tiene una identidad arquitectónica única. No hay dos iguales. Esa decisión, que agrega una capa enorme de complejidad operativa, es también uno de sus sellos más reconocibles. La experiencia visual y sensorial forma parte del producto tanto como el helado en sí.
Un crecimiento que no para
Durante 2025, Lucciano's registró una expansión del 78,5% interanual, impulsada por la apertura de nuevos locales y el aumento en la cantidad de tickets. Cerró el año con 110 puntos de venta operativos —incluyendo 12 aperturas y reaperturas solo en diciembre—, entre ellas la renovación de sus emblemáticos locales en Mar del Plata y la incorporación de nuevas ubicaciones estratégicas como Villa del Parque y Distrito T en Buenos Aires.
El plan para 2026 es todavía más ambicioso: llegar a cerca de 170 puntos de venta, incluyendo nuevas aperturas internacionales. El modelo combina sucursales propias con franquicias, lo que le permite escalar con agilidad sin perder el control sobre los estándares de calidad. Todo el chocolate utilizado es de origen belga, importado directamente por la compañía.
De Mar del Plata al mundo
El salto internacional comenzó con Roma, donde Lucciano's abrió un local a 100 metros de la Fontana di Trevi, uno de los destinos turísticos más visitados del planeta, considerado el epicentro mundial del gelato. Después llegaron Barcelona —en la Rambla de Catalunya, cruce con la Gran Vía— y otros puntos de España. Hoy la marca tiene presencia en Uruguay, Chile y Estados Unidos, y está en proceso de desembarco en Marruecos, Paraguay y Emiratos Árabes, donde ya firmaron contrato con un representante local.
Más allá del helado
La diversificación fue otro movimiento estratégico clave. Lucciano's expandió su universo de productos hacia chocolates, alfajores, obleas, dots y canales de retail. La entrada al mercado de alfajores premium —con chocolate belga importado y frutos rojos liofilizados— representa la apuesta más reciente: un segmento altamente competitivo donde la marca busca replicar la combinación que la hizo exitosa en helados: calidad real, innovación de sabores y presentación impecable.
Además de Christian, la familia Otero cuenta con Franco, el otro hijo, con roles específicos dentro de la operación. La estructura familiar de la empresa convive con una escala de negocio que exige profesionalización constante. La incorporación como socio minoritario de un integrante de la familia Jacobs —líderes mundiales del chocolate— marcó también un hito en el posicionamiento de la marca en el segmento premium global.
Una filosofía que diferencia
Christian Otero es explícito respecto a la filosofía de la marca: diferenciarse en vez de competir. No mirar qué hace la competencia para imitarla, sino construir un concepto propio que genere un vínculo distinto con el consumidor. Esa visión se traduce en decisiones que, vistas de afuera, pueden parecer excéntricas: locales de diseño único y costoso, sabores que el mercado todavía no pide, expansión en mercados que aún no conocen bien el gelato artesanal.
Hoy Lucciano's es una de las cadenas de helado artesanal con mayor proyección internacional. Su historia demuestra que la obsesión por la calidad, combinada con audacia creativa y una lectura fina del consumidor, puede convertir un hobby en un negocio de escala global. Y que el mejor punto de partida, a veces, es un garaje.