Federico Luppi: el actor que nunca bajó la voz y se convirtió en el rostro del cine hispanohablante
Primer actor argentino con seis Cóndor de Plata al mejor actor. Colaborador predilecto de Adolfo Aristarain y de Guillermo del Toro. Luppi nació en Ramallo, se formó en Buenos Aires, construyó una carrera de cincuenta años en casi toda Hispanoamérica y llegó a Hollywood por la puerta del cine fantástico — sin dejar nunca de tener posiciones políticas incómodas para el poder.
Federico José Luppi nació el 23 de febrero de 1936 en Ramallo, un pequeño municipio sobre el río Paraná, en la provincia de Buenos Aires. Hijo de inmigrantes italianos, su infancia transcurrió lejos de los circuitos culturales de la capital. Llegó a Buenos Aires en la adolescencia y antes de dedicarse al teatro ejerció distintos oficios: fue empleado de comercio, estudiante universitario de bioquímica — carrera que abandonó — y eventual alumno de actuación en el Instituto Di Tella. Esa trayectoria errante, de hombre que llegó tarde al arte y a la capital, marcaría para siempre el tipo de personajes que mejor supo interpretar: los desplazados, los que llegan tarde, los que cargan con algo que los demás no ven.
Debutó en teatro con Ha llegado un inspector, donde hizo de galán — papel que repetiría en varias ocasiones — y se consolidó en el circuito teatral porteño durante la primera mitad de los sesenta. Su debut cinematográfico llegó en 1965 con Pajarito Gómez, de Rodolfo Kuhn, y El romance del Aniceto y la Francisca, de Leonardo Favio — película por la que ganó su primer Cóndor de Plata.
Nunca bajé la voz. Nunca escondí lo que pensaba. Si eso me costó proyectos o puertas cerradas, que así sea.
Los años de Aristarain: el hombre duro de la pantalla argentina
La colaboración más fructífera de la carrera de Luppi fue la que mantuvo con el director Adolfo Aristarain a lo largo de casi dos décadas. Arrancó en 1981 con Tiempo de revancha, película en la que interpretó a un operario que simula ser mudo para cobrar una indemnización laboral — uno de los personajes más memorables del cine argentino post-dictadura. El film ganó cinco Cóndor de Plata y Luppi se llevó su segundo premio al mejor actor.
Le siguieron Últimos días de la víctima (1982) y El extraño (1987), y luego la que muchos consideran la cima de su carrera: Un lugar en el mundo (1992), historia de una familia que lucha por su tierra en la Patagonia. La película representó a Argentina en los Oscar — aunque luego fue descalificada — y le valió a Luppi un tercer Cóndor de Plata. La dupla volvería a unirse en Martín (Hache) (1997), otro Cóndor, y en Lugares comunes (2002).
Guillermo del Toro y el cine fantástico internacional
La segunda gran asociación de la carrera de Luppi fue — paradójicamente — con un director mexicano veinticinco años menor que él: Guillermo del Toro. El debut de Del Toro como director, Cronos (1992), convirtió a Luppi en su actor fetiche. En esa película interpretaba a un anticuario que descubre un dispositivo alquímico y se convierte gradualmente en vampiro — una performance física y emocionalmente exigente que sorprendió al mundo del cine fantástico internacional.
La colaboración continuó con El espinazo del diablo (2001), ambientada en un orfanato durante la Guerra Civil española, y con un papel menor pero significativo en El laberinto del fauno (2006). Del Toro siempre reconoció que fue Luppi quien le dio credibilidad artística en sus inicios: "Luppi le dio cuerpo a mis monstruos", declaró al conocerse su fallecimiento.
Filmografía seleccionada
El exilio del corralito y la mirada política
En 2001, cuando el gobierno de Fernando de la Rúa aplicó el corralito bancario, Luppi tomó una decisión radical: se instaló en Madrid. La crisis argentina lo indignó profundamente y no ocultó su posición. Desde España siguió trabajando — participó en series como 7 vidas y Los simuladores — y en 2004 dirigió su única película: Pasos, rodada en España.
Su posicionamiento político fue siempre abiertamente de izquierda, sin condescendencia ni eufemismos. Defendió causas de derechos humanos, fue crítico de los gobiernos que justificó la represión durante la dictadura y nunca evitó dar su opinión en entrevistas, aun cuando eso le cerrara puertas en la industria. En sus últimos años regresó a Buenos Aires, donde participó en series como En terapia (2012–2014), y siguió trabajando hasta que su salud se lo permitió.
Los últimos años y el fallecimiento
En abril de 2017 Luppi sufrió una caída que le produjo un hematoma encefálico que debió ser drenado quirúrgicamente. A pesar de esa complicación, siguió trabajando en el rodaje de Necronomicón: el libro del infierno, de Marcelo Shapces, que sería su último film. Falleció el 20 de octubre de 2017 en Buenos Aires, a los 81 años. Su muerte fue lamentada en toda América Latina y España. Guillermo del Toro la comunicó personalmente por sus redes sociales: "Mi padre artístico. Mi amigo. Mi amor."
Sobre Federico Luppi
Federico José Luppi (Ramallo, Buenos Aires, 23 de febrero de 1936 – Buenos Aires, 20 de octubre de 2017) fue el primer actor argentino, y es el actor argentino con más Premios Cóndor de Plata al mejor actor en la historia: seis en total. Trabajó en cine, televisión, teatro y radio durante más de cincuenta años.
Sus colaboraciones más importantes fueron con el director Adolfo Aristarain — Tiempo de revancha, Un lugar en el mundo, Martín (Hache) — y con Guillermo del Toro — Cronos, El espinazo del diablo, El laberinto del fauno. Ganó tres Premios Konex (1981, 1991, 2001) y el Premio Cóndor de Plata seis veces. Dirigió una película: Pasos (2004). Estuvo casado con Susana Hornos y con Haydée Padilla. Fue un hombre de convicciones políticas de izquierda que nunca ocultó su posición.