Boca goleó 4-0 a Recoleta en Asunción y avanzó a cuartos de la Sudamericana
Boca venció 4-0 a Deportivo Recoleta en Asunción, cerró la serie 7-1 y se clasificó a los cuartos de final de la Sudamericana.

Boca resolvió la revancha en Asunción con autoridad y convirtió cuatro goles para asegurar su pase a cuartos.
Datos Clave
Boca convirtió la revancha ante Deportivo Recoleta en una demostración de contundencia. El equipo argentino ganó 4-0 en Asunción, aseguró una diferencia global de 7-1 y se instaló en los cuartos de final de la Copa Sudamericana 2026. El resultado amplió la ventaja construida en la ida y evitó cualquier margen para una sorpresa paraguaya. Santiago Ascacíbar, Sebastián Villa, Miguel Merentiel y Alan Velasco marcaron los goles de una noche en la que el conjunto xeneize combinó presión, velocidad y eficacia dentro del área.
La amplitud del marcador no surgió de un comienzo desordenado. Boca administró los primeros minutos, reconoció dónde estaban los espacios y trató de impedir que el local encontrara un gol capaz de cambiar el ánimo de la serie. Recoleta necesitaba asumir riesgos por la derrota 3-1 sufrida en Buenos Aires. Esa obligación adelantó líneas y dejó terreno detrás de sus mediocampistas, una zona que el visitante aprovechó cada vez con mayor precisión.
Una ventaja que Boca construyó con paciencia
Ascacíbar abrió el camino y confirmó el valor de su llegada desde segunda línea. La jugada alivió la presión inicial y permitió que Boca manejara el ritmo sin apurarse. A partir de entonces, los laterales encontraron mejores condiciones para avanzar, los volantes pudieron jugar de frente y los atacantes recibieron con menos rivales a sus espaldas. El equipo no necesitó monopolizar la pelota: eligió acelerar cuando la recuperación dejaba a Recoleta mal posicionado.
Villa amplió la diferencia y el partido quedó condicionado antes del tramo decisivo. El extremo aportó profundidad y una amenaza constante en los duelos individuales. Merentiel, siempre activo en la zona central, añadió el tercer tanto y premió una actuación en la que fijó defensores, atacó los espacios y participó de la presión. Velasco completó el 4-0, una cifra que reflejó tanto la superioridad ofensiva como la concentración sostenida durante toda la noche.
La clasificación se explicó por una combinación simple pero exigente: controlar el riesgo, atacar los espacios y sostener la intensidad aun con la serie encaminada.
El rendimiento colectivo también ofreció señales relevantes para lo que viene. Boca mantuvo distancias cortas entre sus líneas, recuperó rápido después de perder la pelota y evitó que el rival progresara con pases limpios por el centro. Cuando Recoleta buscó envíos largos, la defensa respondió en las coberturas y el equipo ganó la mayoría de las segundas jugadas. Esa solidez redujo la carga sobre el arquero y sostuvo el escenario favorable.
Los cuartos plantean una exigencia diferente
El pase de ronda no borra las preguntas que acompañan a Boca en una temporada extensa, pero sí entrega una referencia positiva. Ganar fuera de casa, resolver una eliminación directa y distribuir los goles entre distintos futbolistas fortalece la competencia interna. Además, la serie permitió sumar minutos de alta tensión sin llegar a un cierre angustioso, un beneficio importante para la recuperación física y la planificación del cuerpo técnico.
La próxima instancia elevará la dificultad. En cuartos de final habrá menos margen para corregir errores y la eficacia en las áreas volverá a ser determinante. El cuerpo técnico deberá evaluar cargas, posibles ausencias y el calendario local antes de definir la formación. También tendrá que decidir si mantiene el esquema que funcionó en Asunción o si ajusta la estructura según el perfil del próximo adversario. La flexibilidad será tan importante como el impulso anímico.
Para Recoleta, la eliminación dejó la experiencia de competir ante uno de los clubes de mayor convocatoria del continente. El equipo paraguayo intentó sostener una propuesta valiente, aunque el contexto de la serie lo empujó a asumir riesgos cada vez mayores. Boca castigó esa exposición y evitó que el encuentro entrara en una dinámica emocional. La diferencia final fue amplia, pero se apoyó en decisiones concretas más que en una sucesión casual de ataques.
Una clasificación que renueva expectativas
La Sudamericana representa una oportunidad deportiva y simbólica para Boca. El club busca volver a protagonizar las instancias decisivas internacionales, y una victoria de estas características alimenta la confianza de futbolistas e hinchas. Sin embargo, el desafío será transformar el impulso en regularidad. La goleada vale por el acceso a cuartos; su efecto más duradero dependerá de que el equipo repita la disciplina, la agresividad controlada y la eficacia que mostró en Paraguay.
La noche cerró sin suspenso, con cuatro nombres distintos en el marcador y una serie dominada de principio a fin. Boca salió de Asunción con el objetivo cumplido y con argumentos para mirar la siguiente llave con optimismo prudente. La celebración fue legítima, aunque el mensaje interno parece claro: el torneo se vuelve más exigente desde ahora y cada detalle tendrá un peso mayor.