Antes de que existieran los celulares, internet y las videoconferencias, conectar a la Argentina era tarea de una sola empresa: el Estado. ENTel —la Empresa Nacional de Telecomunicaciones— fue durante 44 años el único operador de telefonía del país, símbolo de una época donde las infraestructuras estratégicas pertenecían a la Nación y las esperas para instalar un teléfono podían durar años.
Los antecedentes: de la empresa extranjera al Estado
La historia empieza mucho antes de ENTel. En 1881, Buenos Aires otorgó simultáneamente autorizaciones para instalar redes telefónicas a las empresas Gower Bell y Continental de Teléfonos Bell Perfeccionado. Con el tiempo, ambas confluyeron en la Unión Telefónica del Río de la Plata, que durante décadas monopolizó el servicio en manos de capitales franco-británicos.
En 1946, el gobierno de Juan Domingo Perón decidió nacionalizar ese monopolio privado. Nació así la Empresa Mixta Telefónica Argentina (EMTA), donde el Estado se quedó con el 51% de las acciones. Dos años después, en marzo de 1948, el Estado adquirió el 100% de las acciones mediante el Decreto 12.912 y la empresa pasó a llamarse Compañía de Teléfonos del Estado. En 1951 se rebautizó como Teléfonos del Estado.
El nacimiento oficial de ENTel: 1956
El 13 de enero de 1956, bajo el gobierno de facto de Pedro Eugenio Aramburu, el Decreto N° 310 creó formalmente la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTel) como empresa de capital íntegramente estatal. Su misión era ambiciosa: prestar los servicios telefónicos, telegráficos y radiotelegráficos en forma conjunta y unificada en todo el territorio nacional.
Brevemente, en 1960, la empresa adoptó el nombre Empresa Nacional de Teléfonos (Decreto 2.318/60), pero el mismo año el Decreto 5.108/60 restableció la denominación original. ENTel ya era un nombre que la Argentina adoptaba como propio.
En 1969, bajo la presidencia de facto de Onganía, se estableció que el servicio de telecomunicaciones internacionales sería ejecutado exclusivamente por el Estado Nacional a través de ENTel. Un año después, la Secretaría de Estado de Comunicaciones quedó bajo la órbita del Ministerio de Obras y Servicios Públicos, que regiría a ENTel hasta su privatización.
Cuatro décadas en línea de tiempo
- 1881Se autorizan las primeras redes telefónicas en Buenos Aires. Nace la Unión Telefónica del Río de la Plata, de capitales franco-británicos.
- 1946Perón nacionaliza la Unión Telefónica. Crea la Empresa Mixta Telefónica Argentina (EMTA) con 51% estatal.
- 1948El Estado adquiere el 100% de las acciones. La empresa pasa a llamarse Compañía de Teléfonos del Estado.
- 1951Se rebautiza como Teléfonos del Estado. Comienza la conmutación automática en comunicaciones urbanas.
- 1956Decreto N°310 bajo Aramburu: nace oficialmente ENTel como empresa de capital estatal. Cubre telefonía, telegrafía y radiotelegrafía.
- 1960Brevemente se llamó Empresa Nacional de Teléfonos (Decreto 2318/60). El mismo año, el Decreto 5108/60 volvió a ENTel.
- 1969Decreto 6314/69: ENTel obtiene exclusividad sobre las telecomunicaciones internacionales del país.
- 1971–72Acuerdos con ITT y RCA para comunicación satelital internacional. Ley 19798 crea el marco normativo y el CONATEL.
- 1978Decreto 2748/78 bajo Videla: nuevo estatuto con capacidad de persona jurídica de derecho privado. Se crean gerencias regionales.
- 1981–82Siemens construye la Red Télex Nacional. El 7 de diciembre de 1982 se inaugura el SITRAM (Sistema de Transmisión Automático de Mensajes).
- 1989Menem interviene ENTel (12/7/89). María Julia Alsogaray designada interventora. Ley 23.696 declara la empresa sujeta a privatización.
- 8 Nov. 1990Privatización consumada: Telefónica de España asume el área Sur; France Télécom y STET asumen el área Norte. Nace una nueva era.
El logotipo que todos recuerdan
El logotipo de ENTel era circular: representaba una letra "e" minúscula formada por un círculo —azul o blanco— con el diseño de un disco de teléfono en la parte superior (la abertura de la "e") y el extremo de un tubo telefónico en la zona media-inferior. Simple, funcional y omnipresente: estaba en las boletas, en las cabinas telefónicas y en los cospeles de las líneas públicas.
El Edificio ENTel: brutalismo en el centro de Buenos Aires
La privatización: el fin de una era
En 1989, el presidente Carlos Menem firmó la intervención de ENTel y designó a la ingeniera María Julia Alsogaray como interventora. El contexto era el de una empresa agotada: en 1990, solo se habilitaron 40.000 líneas telefónicas nuevas, un 70% menos que el año anterior, con retrasos enormes y una deuda acumulada de aproximadamente 500 millones de dólares, que el Estado asumió para facilitar la transferencia al sector privado.
La licitación se lanzó en enero de 1990 con siete ofertas. La adjudicación fue en dos grandes bloques: el área Norte (provincias del norte del país y Gran Buenos Aires norte) quedó en manos del consorcio STET-France Télécom, que dio origen a Telecom Argentina; el área Sur (provincia de Buenos Aires, Patagonia y Cuyo) fue para Telefónica de España, que creó Telefónica de Argentina. El 8 de noviembre de 1990 se hizo efectiva la transferencia.
El legado de ENTel
ENTel dejó una huella profunda en la historia argentina. Fue la empresa que llevó el teléfono a los rincones más remotos del país, que construyó infraestructura satelital y conectó a la Argentina con el mundo en una época en que eso requería inversión pública de largo plazo. También fue símbolo de las contradicciones del Estado empresario: ineficiencias, burocracia, politización y dificultades para modernizarse en un mundo que cambiaba a gran velocidad.
Décadas después de su privatización, ENTel siguió existiendo como empresa residual. Su historia sigue siendo objeto de debate: para algunos fue una empresa pública orgullo nacional; para otros, un ejemplo de cómo no gestionar un monopolio estratégico. Lo cierto es que moldeó la manera en que los argentinos experimentaron las comunicaciones durante casi medio siglo.