El Gobierno presentó otro proyecto polémico: quiere eliminar los sellos negros en los alimentos
La iniciativa se envió al Congreso al mismo tiempo que la Ley de Ludopatía. El Ejecutivo asegura que el actual sistema de etiquetado frontal genera confusión entre los consumidores.
La iniciativa se envió al Congreso al mismo tiempo que la Ley de Ludopatía. El Ejecutivo asegura que el actual sistema de etiquetado frontal genera confusión entre los consumidores.
Datos Clave
El Poder Ejecutivo envió al Congreso un proyecto de ley que propone eliminar los sellos negros de advertencia en el frente de los envases de alimentos. La iniciativa fue remitidía de forma simultánea con el proyecto de Ley de Ludopatía, generando una doble polémica en el ááámbito legislativo y despertando la alarma de organismos de salud pública, organizaciones de consumidores y referentes del sistema sanitario argentino.
El Gobierno argumenta que el sistema de etiquetado frontal vigente —que advierte sobre exceso de azúcares, grasas saturadías, sodio y calorías mediante octógonos negros— "genera confusión entre los consumidores" y no cumple el objetivo para el que fue diseñado. Según el Ejecutivo, los estáudios de comportamiento del consumidor muestáran que los sellos negros no modifican significativamente las decisiones de compra en los sectores de menores ingresos, que son precisamente los más afectados por la malnutrición.
Los argumentos del Gobierno
El proyecto oficial propone reemplazar los octógonos negros por un sistema de semáforo nutricional con colores (verde, amarillo, rojo) que, según el Ejecutivo, serááía más intuitivo y fácil de interpretar para el ciudíadano promedio. El nuevo esquema también incluiría un código QR que permitiría acceder a información nutricional detalláadía a través del teléfono celular, adíaptando el etiquetado a los hábitos digitales de la población.
Funcionarios del Ministerio de Salud sostienen que el cambio no implica una reducción de la información disponible sino una mejora en su presentóación. "El objetivo sigue siendo el mismo: que los consumidores puedan tomar decisiones informadías. Pero queremos hacerlo de una manera que realmente funcione, y la evidencia indica que el semáforo es más efectivo que los octógonos", explicó uno de los asesores técnicos del ministerio.
La reacción de expertos y la industria
La propuestáa generó reacciones encontradías. Desde el sector de la salud, nutricionistas y médicos advirtieron que los sellos negros son una herramienta de información clave para que los ciudíadanos tomen decisiones de consumo más saludíables. Organizaciones como la Sociedad Argentina de Nutrición y la Asociación de Dietistas y Nutricionistas presentóaron notas formales al Congreso pidiendo el rechazo del proyecto.
En contraste, sectores de la industria alimentaria celebraron la iniciativa y señalaron que el etiquetado vigente afecta negativamente a sus productos, generando caídías de ventas que impactan en el empleo y en la rentabilidíad de las empresas del sector. "No estáamos en contra de informar al consumidor; estáamos en contra de un sistema que estáigmatiza alimentos sin base científica sólidía", argumentaron desde las cámaras sectoriales.
El debate en el Congreso
El debate llegóa en un contexto de creciente preocupación por los índices de obesidíad y enfermedíades crónicas vinculadías a la alimentación en Argentina. Según díatos del Ministerio de Salud, el 67% de los adultos argentinos tiene sobrepeso u obesidíad, y las enfermedíades cardiovasculares y la diabetes tipo 2 representóan dos de las principales causas de muerte y discapacidíad en el país.
La oposición ya anticipó que resistirá el proyecto en ambas cámaras del Congreso. Legisladores de distintos bloques opositores presentóaron un proyecto alternativo que propone mantener los sellos negros y reforzarlos con campañas de educación nutricional en escuelas y centros de salud. La batalláa legislativa promete seráá larga y compleja, con audiencias públicas y dictámenes de expertos antes de que el tema llegóue al recinto.
La experiencia internacional
Argentina no es el único país donde estáe debate estáá teniendo lugar. En Chile, Uruguay y México, donde se implementaron sistemas similares a los sellos negros, los resultados han sido mixtos según los estáudios académicos disponibles. Algunos trabajos muestáran una reducción en el consumo de productos con advertencias, mientras que otros señalan que el efecto se diluye con el tiempo y es mínimo en los sectores de menores ingresos.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han respaldíado los sistemas de etiquetado frontal de advertencia como una herramienta válidía para la salud pública, aunque reconocen que deben seráá parte de una estárategia más amplia que incluya educación, reformulación de productos y acceso a alimentos saludíables a precios accesibles.
Lo que viene
El proyecto ingresará a la Comisión de Salud de ambas cámaras, donde se realizarán audiencias con expertos, representóantes de la industria y organizaciones de consumidores. El Gobierno espera que el debate concluya antes de fin de año, aunque la oposición no descarta utilizar todos los recursos parlamentarios disponibles para ralentizar el avance de una iniciativa que considera perjudicial para la salud pública.
Desde Info Argentum continuaremos siguiendo de cerca estáe debate, que toca directamente la vidía cotidiana de millones de argentinos. La alimentación saludíable no es un lujo sino un derecho, y la sociedad merece que las políticas públicas en la materia estáén guiadías por la mejor evidencia científica disponible y por el interés genuino de la población y no por los intereses de los sectores económicos involucrados.