Di María puso su futuro en pausa tras la eliminación de Rosario Central en la Libertadores
El capitán canalla habló con dolor después del 1-0 en São Paulo y dejó abierta una reflexión sobre su continuidad profesional.

La eliminación ante Corinthians dejó a Rosario Central fuera de la Libertadores y abrió interrogantes sobre el futuro de su referente.
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Rosario Central quedó eliminado de la Copa Libertadores después de perder 1-0 ante Corinthians en São Paulo, pero el resultado deportivo no fue la única noticia de la noche. Ángel Di María, capitán y principal referente del equipo, habló con evidente dolor y dejó abierta una reflexión sobre su futuro. El campeón del mundo explicó que su expectativa era continuar avanzando en el torneo y que, tras el golpe, necesitará pensar qué quiere hacer. Sus palabras no constituyeron un anuncio de retiro, aunque encendieron una señal de incertidumbre en Arroyito.
La serie había comenzado con un empate sin goles en el Gigante de Arroyito. Central tuvo empuje, pero no consiguió transformar su dominio territorial en una ventaja. En la revancha, Corinthians encontró el único gol de los 180 minutos y defendió la diferencia con disciplina. El conjunto rosarino buscó el empate, dispuso de aproximaciones y jugó un tramo con superioridad numérica, pero volvió a carecer de precisión en los metros finales.
Una serie cerrada que se definió por eficacia
Di María reconoció que el partido no se desarrolló como Central lo había planificado. El equipo tuvo dificultades para repetir la intensidad de la ida y no aprovechó sus oportunidades. Su análisis evitó excusas: señaló que en una eliminatoria equilibrada la falta de eficacia termina inclinando el resultado. El delantero también dejó en claro que el objetivo continental tenía una dimensión personal, porque había regresado al club de su formación con el sueño de competir por la Libertadores.
La frase sobre pensar cómo continuar debe leerse en el contexto de la frustración inmediata. Di María tiene 38 años y una carrera en la que conquistó los principales títulos con la selección argentina y con clubes europeos. Su vuelta a Rosario Central cerró un recorrido de 18 años fuera del país y respondió a una decisión afectiva. El club informó recientemente una renovación de su vínculo hasta 2027, un dato que marca una intención previa de continuidad, aunque no elimina la necesidad de evaluar el desgaste físico y emocional.
La reflexión de Di María llegó en el momento de mayor frustración: no fue un anuncio formal, sino la necesidad de tomar distancia antes de decidir.
El regreso, el contrato y el desgaste
El peso del calendario también influye. Central combina la competencia local con viajes internacionales y partidos de alta exigencia. Para un futbolista veterano, la recuperación entre encuentros y la administración de minutos resultan determinantes. Di María sostuvo durante su carrera un nivel competitivo excepcional, pero su presente obliga a equilibrar protagonismo, cuidado físico y objetivos colectivos. Esa evaluación no se resuelve en la zona mixta de un estadio ni después de una eliminación dolorosa.
Para Rosario Central, cualquier definición tendrá impacto deportivo e institucional. El plantel fue construido con Di María como referencia técnica, capitán y conductor de los momentos decisivos. Su presencia eleva la atención sobre el club, fortalece la identificación de los hinchas y ofrece experiencia a los jugadores jóvenes. Al mismo tiempo, el equipo necesita desarrollar variantes para no depender exclusivamente de sus intervenciones cuando el rival limita sus espacios.
La eliminación dejó enseñanzas futbolísticas. Central compitió de igual a igual en buena parte de la serie y mantuvo la llave abierta hasta el final, pero no marcó goles. La circulación fue prolija en sectores intermedios y la presión recuperó pelotas, aunque faltaron movimientos coordinados dentro del área. Corinthians, sin dominar de manera constante, fue más eficaz en la situación que definió el cruce y luego protegió su ventaja.
Central espera una decisión sin apresurarla
El resultado también redujo la presencia argentina en la Libertadores. Estudiantes de La Plata y Platense quedaron como representantes nacionales entre los clasificados a cuartos, mientras Central se despidió en una serie estrecha. El contraste entre competitividad y eficacia volvió a aparecer: los equipos argentinos pueden sostener partidos cerrados, pero enfrentan planteles brasileños con mayor profundidad y capacidad para resolver detalles.
En Arroyito, la prioridad será separar la emoción de la decisión. El cuerpo técnico y la dirigencia deberán conversar con Di María cuando baje la tensión, conocer su estado físico y revisar los objetivos para el resto de la temporada. La renovación contractual ofrece margen, pero la palabra final dependerá del futbolista. Su vínculo con Central excede un documento: está atravesado por la historia personal, la expectativa popular y el deseo de retirarse en un entorno elegido.
Por ahora, no existe una despedida confirmada. Existe, sí, una pausa expresada en público por un jugador golpeado por la eliminación. El respeto por su trayectoria aconseja no convertir esa reflexión en una decisión consumada. Di María se ganó el derecho a evaluar sus próximos pasos sin presión. Central, mientras tanto, deberá recuperarse para competir y demostrar que el proyecto puede sostenerse, con su capitán en la cancha o mientras espera una definición.