A 106 años de "Los locos de la azotea": por qué hoy se celebra el Día de la Radio en Argentina
En 1920, Enrique Susini y tres amigos realizaron la primera transmisión radial continua desde el Teatro Coliseo emitiendo Parsifal de Richard Wagner. Hoy celebramos el impacto histórico y la evolución de aquel hito de la comunicación.
El Teatro Coliseo fue el escenario de la primera transmisión de radiodifusión continua de la historia, a cargo de Enrique Susini y su grupo.
Datos Clave
El 27 de agosto es una fecha que se encuentra grabada a fuego en el calendario de los medios de comunicación de nuestro país. Hoy se cumplen exactamente 106 años de aquella hazaña tecnológica y cultural que transformaría para siempre la manera en que los argentinos consumimos información y entretenimiento. Fue en 1920 cuando un grupo de cuatro jóvenes estudiantes y médicos, apasionados por la incipiente tecnología de la radiotelefonía, llevaron a cabo la que es considerada por muchos historiadores como la primera transmisión de radio pública y continua del mundo. Ellos fueron bautizados cariñosamente por la historia como "Los locos de la azotea". En homenaje a su osadía, visión y perseverancia, hoy se celebra el Día de la Radiodifusión en Argentina, una jornada para reflexionar sobre el impacto y la vigencia de este medio mágico que se niega a perder relevancia, incluso en la actual era de la hiperconexión digital y el streaming constante.
La historia de esta efeméride nos traslada a la Buenos Aires de principios del siglo XX, una metrópolis vibrante, europeizada y abierta a las vanguardias. El médico Enrique Susini, de apenas 29 años, junto a sus amigos y colegas Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza, compartían una fascinación obsesiva por los aparatos de radio, que por entonces eran apenas equipos de comunicación militar utilizados durante la Primera Guerra Mundial. Susini había viajado a Europa y había traído consigo conocimientos y algunas piezas clave, como válvulas y transmisores. Decididos a darle un uso cultural y masivo a esta tecnología, los cuatro amigos comenzaron a instalar un precario equipo de transmisión de cinco vatios en la azotea del Teatro Coliseo, ubicado en el centro porteño.
La noche que cambió la historia
Tras varios días de pruebas, tendido de cables y ajustes técnicos realizados en las alturas del teatro, la noche del 27 de agosto de 1920 todo estuvo listo para el gran experimento. El micrófono fue colocado estratégicamente en el paraíso del Teatro Coliseo para captar el sonido del escenario. La obra elegida no fue casual: se trataba de la ópera Parsifal, del legendario compositor alemán Richard Wagner. Cerca de las nueve de la noche, la voz emocionada de Enrique Susini rompió el silencio del éter con una frase que quedaría inmortalizada en los anales de la comunicación mundial. Fue un momento de magia absoluta que, aunque presenciado por un puñado de personas, encendió la mecha de la radiofonía masiva.
«Señoras y señores, la Sociedad Radio Argentina les presenta hoy el festival sacro de Richard Wagner, Parsifal, con la actuación del tenor Maestri, el barítono Aldo Rossi Morelli y la soprano argentina Sara César, todos con la orquesta del teatro Costanzi de Roma, dirigida por el maestro Félix von Weingarten.»
— Enrique Susini, primera transmisión radial de 1920Se calcula que, en toda la ciudad de Buenos Aires, apenas unas cincuenta personas contaban con los receptores a galena necesarios para sintonizar y escuchar aquel hito. Sin embargo, el asombro de esos privilegiados oyentes fue absoluto. De repente, la música culta y el arte salían de los confines del teatro para introducirse de manera invisible en las salas de estar de las casas. El éxito de esa primera noche fue tal que las transmisiones continuaron los días siguientes con otras obras líricas como Aída y Rigoletto. Había nacido oficialmente la "Sociedad Radio Argentina" (conocida por su sigla LOR), marcando el inicio de la radiodifusión como un servicio regular y sistemático dirigido al público en general.
El impacto de la transmisión y la creación de LOR
Es importante destacar por qué la hazaña de Susini y compañía es tan relevante a nivel internacional. Si bien ya habían existido transmisiones experimentales previas en otros lugares del planeta, como en Estados Unidos o Canadá, estas habían sido pruebas esporádicas o demostraciones técnicas de circuito cerrado. Lo que hicieron "Los locos de la azotea" fue instaurar el concepto moderno de la "broadcasting" (difusión amplia): una grilla de programación artística constante, pensada exclusivamente para el entretenimiento de una audiencia abierta. Incluso el entonces presidente de la Nación, Hipólito Yrigoyen, se enteró del suceso y habría expresado su admiración por aquellos "jóvenes locos" que estaban jugando con la ciencia y el arte desde los techos de la ciudad.
El impacto social fue inmediato. Durante la década de 1920, la radio se convirtió en la gran novedad tecnológica y los receptores comenzaron a multiplicarse en los hogares de todas las clases sociales. La radio acortó las distancias en un país tan vasto como Argentina, llevando noticias, música folclórica, tango y radioteatros a los rincones más alejados del territorio nacional. Fue el primer medio de comunicación verdaderamente democrático y masivo, capaz de unificar la cultura popular y forjar una identidad compartida a través de las ondas sonoras.
La evolución del medio y su relevancia en el siglo XXI
Al cumplirse hoy 106 años de aquella proeza, resulta fascinante observar cómo la radio ha logrado sobrevivir, adaptarse y reinventarse frente a cada nueva amenaza tecnológica. Cuando surgió la televisión en la década de 1950, muchos vaticinaron la muerte de la radio, argumentando que el sonido jamás podría competir con la imagen en movimiento. No obstante, la radio apeló a su mayor fortaleza: la inmediatez y la capacidad de estimular la imaginación del oyente. Más tarde, superó la llegada del casete, del disco compacto y de los reproductores portátiles apostando por el vivo, la compañía, el debate de actualidad y las transmisiones deportivas que apasionan a multitudes.
En la actualidad, en pleno 2026, el espíritu de "Los locos de la azotea" sigue vivo en cada nuevo formato de audio. La radio convencional convive armónicamente con la revolución del podcasting y el streaming digital. Las emisoras ahora transmiten en video, interactúan en tiempo real con las redes sociales y ofrecen sus programas a la carta, rompiendo la barrera de la sincronía. A pesar de estas mutaciones estéticas y tecnológicas, la esencia del medio sigue siendo la misma: la conexión humana, la voz que acompaña en la soledad de la noche, que informa durante el viaje al trabajo o que hace reír en medio de la rutina diaria.
Celebrar hoy el Día de la Radio en Argentina no es solo recordar un evento técnico pintoresco del pasado. Es rendir homenaje a la creatividad, la audacia y el espíritu pionero de Enrique Susini, Miguel Mujica, César Guerrico y Luis Romero Carranza. Estos cuatro jóvenes nos enseñaron que las grandes revoluciones a menudo comienzan con ideas descabelladas, un poco de alambre, y una pasión inquebrantable. A 106 años de su locura, la radio sigue encendida, demostrando que algunas voces, una vez que salen al aire, nunca se apagan verdaderamente y resuenan para siempre en la memoria colectiva de una nación.