Kicillof viaja a Córdoba y le hace un guiño al electorado más anti K del país, pero no se reunirá con Llaryora
En una clara jugada de cara al rearmado del peronismo, el gobernador de la provincia de Buenos Aires aterriza en tierras cordobesas. Busca consolidar su perfil como líder opositor nacional, aunque evita fotos institucionales incómodas.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, desembarca este fin de semana en la provincia de Córdoba en lo que representa un audaz movimiento en el tablero político nacional. El viaje a la provincia mediterránea, un territorio históricamente refractario al kirchnerismo y bastión fundamental del antikirchnerismo, no es casual: Kicillof busca tender puentes y ensanchar las bases del peronismo frente al gobierno de Javier Milei.
La agenda del mandatario bonaerense en Córdoba incluye encuentros con sectores productivos, pymes locales afectadas por la recesión económica, dirigentes sindicales y espacios académicos. El objetivo es claro: mostrar una alternativa de gestión centrada en la producción y el Estado presente, contrastando directamente con las políticas de ajuste libertarias.
La foto que no será: la ausencia de Llaryora
Pese a la trascendencia del viaje, hay un detalle que no ha pasado desapercibido en el mundo de la rosca política: Kicillof no se reunirá con Martín Llaryora, el gobernador cordobés y heredero del legado de Juan Schiaretti. Según dejaron trascender desde La Plata, las agendas "no lograron compatibilizarse", aunque en la política los vacíos hablan tanto como las fotos.
"Axel sabe que Córdoba es el muro más alto que tiene el peronismo k para volver al poder nacional. No espera enamorar al cordobés medio de la noche a la mañana, pero sí necesita demostrar que puede dialogar con el sector productivo del interior profundo."
Llaryora, por su parte, cultiva un perfil de "gobernabilidad" con la Casa Rosada y lidera un esquema de peronismo no kirchnerista. Una foto con Kicillof en este momento representaría un costo político interno en su provincia que el mandatario cordobés prefiere evitar.
El armado nacional hacia 2027
El desembarco en Córdoba se inscribe en la estrategia de Kicillof de erigirse como la figura excluyente de la oposición y el principal dique de contención a las políticas de Javier Milei. Con la interna en el Partido Justicialista aún latente y figuras como Sergio Massa y Cristina Kirchner jugando sus propias cartas, el gobernador bonaerense necesita cruzar la avenida General Paz y demostrar volumen político en el interior.
Las encuestas indican que el electorado cordobés sigue siendo reacio a las figuras del ecosistema K, pero el desgaste de la recesión económica podría abrir pequeñas ventanas de oportunidad para discursos más moderados dentro del peronismo. La apuesta de Kicillof es arriesgada, pero necesaria si pretende transformar su éxito bonaerense en un proyecto presidencial competitivo.