Cristina Kirchner encabezó un acto en Merlo y lanzó duras críticas al rumbo económico: "Sigue siendo la economía bimonetaria, estúpido"
Cristina Fernández de Kirchner cuestionó la política económica de Milei en una exposición de dos horas en la Universidad Nacional del Oeste y exhibió una demostración de unidad del peronismo bonaerense.

Cristina Kirchner retomó la agenda política con una exposición en la Universidad Nacional del Oeste, en Merlo, donde cuestionó la estrategia fiscal del Gobierno.
Datos Clave
La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner reapareció públicamente el viernes 13 de septiembre con una exposición de casi dos horas en la Universidad Nacional del Oeste (UNO), en el partido bonaerense de Merlo. El acto, titulado «Sigue siendo la economía bimonetaria, estúpido», se desarrolló en el marco de la entrega del Doctorado Honoris Causa y congregó a los principales referentes del arco peronista y la primera línea de Unión por la Patria.
Durante su disertación académica y política, Kirchner cuestionó frontalmente el programa macroeconómico del presidente Javier Milei. Sostuvo que el proclamado equilibrio fiscal del Poder Ejecutivo es en rigor un «superávit trucho» sostenido de manera precaria mediante el congelamiento de la obra pública, la interrupción deliberada de transferencias automáticas a las provincias, la licuación severa de los haberes jubilatorios en más del 30 % real y la acumulación desmedida de deuda exigible con las generadoras eléctricas mayoristas a través del sistema de CAMMESA.
El cuestionamiento al superávit y la tesis bimonetaria
La exmandataria desplegó un análisis histórico que recorrió las principales crisis cambiarias de las últimas cuatro décadas para fundamentar su tesis central: cada ciclo de devaluación abrupta tuvo como detonante insalvable la insuficiencia de divisas operativas en el Banco Central, no el resultado fiscal operativo. «Todas las crisis terminan inexorablemente cuando conseguís dólares contantes y sonantes, no cuando recortás el gasto social primario», sentenció con firmeza ante un auditorio desbordado por militantes, intendentes y legisladores nacionales del bloque justicialista y fuerzas aliadas.
La exposición también incluyó un cuestionamiento directo a la política de veto preventivo del Ejecutivo contra la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Senado de la Nación en la madrugada del 13 de septiembre. Kirchner convocó a defender en las calles la educación superior pública y gratuita, calificando de «ataque institucional grave» la decisión gubernamental de frenar por decreto una norma sancionada con amplio consenso multipartidario. Subrayó que las casas de altos estudios son motores irremplazables de movilidad social ascendente.
El verdadero problema de la Argentina no es el déficit fiscal, es la escasez estructural de dólares y el carácter bimonetario de su economía nacional.
Foto de unidad bonaerense y tensiones internas
El acto funcionó asimismo como una demostración de fortaleza territorial tras semanas de roces intestinos en el peronismo. En primera fila se ubicaron el gobernador bonaerense Axel Kicillof, la vicegobernadora Verónica Magario, el intendente anfitrión Gustavo Menéndez y referentes de La Cámpora como Máximo Kirchner y Eduardo «Wado» de Pedro. La postal compartida buscó proyectar armonía y aplacar las disputas soterradas entre el armado provincial y la cúpula partidaria nacional.
Días antes del encuentro, Milei había publicado en la red social X: «Te invito a prender la tele a las 19 que voy a darte una clase de teoría monetaria», a lo que Kirchner replicó con dureza: «No te hagas el canchero, te espero el viernes en Merlo. Largá la serie y ponete a gobernar en serio». El intercambio epistolar en redes alimentó la expectativa popular y garantizó una cobertura mediática masiva de todas las señales de noticias durante la tarde bonaerense.
Analistas del escenario político coincidieron en que la reaparición de la ex jefa de Estado en Merlo marca el inicio de una reorganización metódica de la oposición rumbo a las elecciones legislativas de 2027. La dirigencia justicialista busca capitalizar el descontento social generado por los tarifazos energéticos y el deterioro de los ingresos formales, consolidando un polo de resistencia programática frente a las reformas estructurales del oficialismo libertario.
El cruce con Milei y la agenda del Presupuesto
En los despachos del Congreso de la Nación, el discurso generó repercusiones inmediatas. Legisladores del interbloque opositor adelantaron que exigirán la comparecencia del ministro de Economía para explicar la composición real del superávit primario y el cronograma de pago de los pasivos energéticos. Además, reclamarán una auditoría exhaustiva sobre el flujo de reservas y los vencimientos de deuda comercial externa acumulados durante los últimos ocho meses de administración.
La proximidad del debate del Presupuesto 2027 acelera los tiempos de confrontación entre el oficialismo y la oposición parlamentaria. Mientras la Casa Rosada insiste en que el déficit cero es una premisa innegociable bajo cualquier circunstancia, el peronismo prepara un dictamen alternativo enfocado en preservar los fondos universitarios, garantizar las transferencias a las cajas previsionales provinciales y reactivar los proyectos de infraestructura básica paralizados en todo el territorio nacional.
La jornada cerró con una reunión reservada entre intendentes del conurbano y la conducción del partido, donde se acordó un esquema de asambleas barriales y movilizaciones en defensa del trabajo argentino. Los dirigentes coincidieron en advertir que la recesión económica y la caída del consumo masivo impactan con especial virulencia en los cordones industriales, exigiendo una respuesta política articulada capaz de ofrecer un horizonte de esperanza tangible ante la crisis.