31/08/2026 Sociedad
InfoArgentum
Tu semanario con las noticias que más cotizan
SOCIEDAD

Prohibieron juguetes squishy por posibles riesgos químicos para la salud

La Disposición 690/2026 alcanzó a juguetes blandos con forma de dumpling y ordenó frenar su importación, fabricación y venta en todo el país.

Por Valentina Ríos 31 de agosto de 2026 6 min de lectura
690/2026
Disposición
Norma oficial
Todo el país
Alcance
Prohibición nacional
72 horas
Plazo web
Retiro de avisos
Inmediato
Descarte
Unidades detectadas
Técnicos de laboratorio examinan juguetes blandos de colores durante un control de seguridad

La medida preventiva alcanza a productos blandos tipo squishy que no acreditaron las condiciones de seguridad exigidas.

Datos Clave

Producto: Juguete blando tipo squishy
Forma: Gyoza o dumpling
Riesgo: Sustancias químicas
Medida: Retiro preventivo
Control: Certificación obligatoria

El Gobierno nacional prohibió en todo el país la importación, fabricación, distribución, comercialización y almacenamiento de determinados juguetes blandos conocidos como squishy. La medida fue establecida por la Disposición 690/2026 y apunta a productos con forma de gyoza o dumpling que pueden comprimirse y recuperar su forma. La decisión se adoptó como prevención ante la posibilidad de que contengan sustancias químicas por encima de los límites permitidos y de que no cuenten con la certificación de seguridad exigida.

Estos artículos se volvieron populares por su textura, sus colores y el efecto relajante de apretarlos. Su apariencia puede resultar especialmente atractiva para niños pequeños, que además tienden a llevar objetos a la boca o manipularlos durante períodos prolongados. El problema no radica en todos los juguetes flexibles, sino en unidades específicas cuya composición, trazabilidad o certificación no pudo acreditarse. La prohibición busca evitar que productos sin controles suficientes continúen circulando por canales físicos y digitales.

Qué productos quedaron alcanzados por la medida

La norma alcanza a la cadena completa. Importadores, fabricantes, distribuidores, comercios y depósitos deben cesar las operaciones vinculadas con los artículos identificados. Las plataformas y sitios que los publiquen tienen un plazo de 72 horas hábiles para dar de baja los avisos desde que reciben la notificación correspondiente. El alcance nacional intenta impedir que el retiro en una jurisdicción sea neutralizado por ventas desde otra provincia o mediante comercios electrónicos.

La comunicación oficial recomendó retirar de inmediato las unidades detectadas y proceder a un descarte seguro. No se aconseja abrirlas, cortarlas ni intentar identificar el material interno en el hogar. Una rotura puede aumentar el contacto con sustancias cuya composición se desconoce. También conviene impedir que niños y mascotas accedan al producto mientras se organiza su eliminación, conservar comprobantes de compra y registrar fotografías del envase si hubiera datos del proveedor.

La prohibición es preventiva: busca retirar del mercado unidades sin respaldo suficiente antes de que lleguen a manos de niños.

Cómo actuar si hay una unidad en el hogar

Los informes periodísticos que reprodujeron la disposición mencionaron el posible riesgo de compuestos como benceno y ftalatos en concentraciones no permitidas. La evaluación regulatoria no significa que toda exposición produzca un daño inmediato, pero sí que la incertidumbre y la falta de garantías justifican actuar con cautela. En productos infantiles, los estándares suelen contemplar contacto repetido, hábitos de juego y mayor vulnerabilidad del organismo durante el desarrollo.

Quienes hayan comprado un artículo similar deben comparar su forma, presentación y datos de origen con la información oficial. Si el envase no identifica fabricante o importador, carece de advertencias en español o no exhibe certificaciones verificables, la prudencia es mayor. El comercio donde se adquirió puede informar sobre devoluciones o retiro. Ante síntomas luego de una exposición, corresponde buscar asistencia médica y aportar todos los datos disponibles, sin inducir vómitos ni aplicar remedios caseros.

Los consumidores no deben abrir, perforar ni manipular el contenido interno de una unidad sospechosa; corresponde aislarla y descartarla de manera segura.

La certificación de juguetes no es un trámite decorativo. Incluye ensayos físicos, mecánicos y químicos destinados a comprobar que las piezas, pinturas y materiales se mantengan dentro de parámetros seguros. También evalúa riesgos de asfixia, bordes cortantes, inflamabilidad y migración de componentes. Cuando un producto entra por canales informales o presenta documentación incompleta, se pierde la posibilidad de verificar quién respondió por esos controles y de rastrear el lote ante un incidente.

Por qué la certificación es clave en juguetes

Las ventas en redes sociales y marketplaces agregan complejidad. Una fotografía atractiva puede ocultar la ausencia de información sobre el origen real, y distintos vendedores pueden ofrecer artículos visualmente idénticos fabricados con materiales diferentes. Antes de comprar, conviene revisar razón social, domicilio, etiquetado, edad recomendada y políticas de devolución. Un precio muy bajo no prueba una irregularidad, pero combinado con falta de trazabilidad constituye una señal para extremar la cautela.

La medida también recuerda la responsabilidad de comercios y plataformas. Retirar una publicación no basta si las unidades permanecen en depósitos o vuelven a ofrecerse con otra descripción. La trazabilidad debe permitir localizar existencias, detener entregas y comunicar a quienes ya compraron. Para las autoridades, monitorear reincidencias y canales digitales será determinante. Para las familias, consultar fuentes oficiales ayuda a diferenciar alertas concretas de mensajes virales que generalizan riesgos sin precisión.

La prohibición de estos squishy funciona como una acción preventiva y como advertencia sobre el consumo de productos infantiles sin respaldo. No busca desalentar el juego sensorial, sino asegurar que los materiales utilizados hayan sido evaluados. Elegir juguetes con identificación clara, conservar su envase y supervisar el uso reduce riesgos. La consulta temprana al vendedor también facilita identificar lotes y alertar a otras familias. Si una unidad coincide con la descripción oficial, la conducta más segura es apartarla, evitar nuevas manipulaciones y seguir las instrucciones de descarte difundidas por la autoridad.

Etiquetas

JuguetesSquishySeguridad infantilConsumoSaludArgentina