El dólar cerró agosto con una suba mensual pese al retroceso de la última rueda
El mayorista terminó en $1.508,50, el Banco Nación vendió a $1.530 y el BCRA completó el mes con compras por USD 722 millones.

La última rueda recortó parte del avance, pero agosto terminó con una suba moderada del dólar mayorista.
Datos Clave
El dólar mayorista bajó en la última rueda de agosto, aunque no alcanzó a borrar el avance acumulado durante el mes. La cotización cerró en 1.508,50 pesos, una reducción diaria de 3,50 pesos, y terminó agosto 23,50 pesos por encima del cierre de julio. Ese movimiento equivale a una suba mensual del 1,6 por ciento. El resultado dibuja un mercado sin salto abrupto, pero todavía atento a la demanda de cobertura, la liquidación de exportadores y las intervenciones del Banco Central.
En el segmento minorista, el Banco Nación finalizó la jornada con una punta compradora de 1.480 pesos y una vendedora de 1.530. El promedio de entidades relevado por el Banco Central se ubicó en una zona similar. Para los ahorristas, la referencia efectiva puede variar según el banco, las comisiones y el canal utilizado. Por eso conviene distinguir la cotización de pantalla del precio final de una operación y separar el mercado oficial de las alternativas financieras y del circuito informal.
La última rueda moderó el avance del mes
La caída de la rueda final se produjo después de jornadas con oscilaciones contenidas. El precio mayorista es la principal referencia para el comercio exterior y las operaciones de gran volumen, mientras que el minorista refleja el acceso de personas y empresas a través de bancos. La diferencia entre ambos incorpora costos y márgenes de intermediación. Que el cierre diario sea negativo no implica por sí solo un cambio de tendencia: para evaluar el mes importa comparar extremos y observar la secuencia completa.
El balance de agosto fue moderadamente alcista. Un avance de 1,6 por ciento puede parecer limitado frente a episodios de mayor volatilidad, pero su lectura depende de la inflación, las tasas de interés y las expectativas. Si el rendimiento en pesos supera la variación cambiaria, aumenta el incentivo a mantener colocaciones locales; si la percepción de riesgo cambia, la demanda de dólares puede acelerarse. Esa relación explica por qué el mercado sigue de cerca cada señal monetaria y fiscal.
Agosto terminó con una suba cambiaria acotada, pero la dispersión entre cotizaciones obliga a seguir la brecha y las reservas.
Reservas y brecha: las otras piezas del tablero
Las cotizaciones alternativas mostraron niveles más elevados. El dólar blue terminó cerca de 1.555 pesos, de acuerdo con los relevamientos periodísticos del cierre. El MEP se movió alrededor de 1.537 pesos y el contado con liquidación superó los 1.600. Estas cotizaciones responden a mecanismos diferentes: el MEP y el CCL se obtienen mediante compraventa de activos, mientras el blue opera fuera del circuito formal. Compararlos sin considerar su naturaleza puede conducir a conclusiones incompletas.
El Banco Central también fue protagonista por su desempeño en el mercado. Durante agosto acumuló compras por unos 722 millones de dólares, según la información difundida al finalizar el mes. Ese saldo contribuye a las reservas, aunque la variación del stock total también depende de pagos de deuda, valuaciones, movimientos de encajes y otras operaciones. Por eso las compras diarias son una señal relevante, pero no equivalen automáticamente a un aumento idéntico de las reservas internacionales.
La brecha entre el mayorista y las cotizaciones paralelas permaneció acotada en comparación con otros períodos. Una distancia limitada reduce incentivos a ciertas maniobras y facilita señales de precios más consistentes. Sin embargo, el contado con liquidación mantuvo una diferencia mayor porque incorpora la salida de fondos al exterior a través de títulos. Empresas e inversores observan ese valor cuando evalúan cobertura, disponibilidad de divisas y costo financiero en distintas jurisdicciones.
Qué observará el mercado durante septiembre
El esquema de bandas cambiarias ofrece otra referencia. La cotización mayorista terminó lejos del límite superior informado para la jornada, ubicado en 1.879,92 pesos. Esa distancia brinda margen operativo, aunque no elimina la sensibilidad ante cambios de expectativas. La credibilidad de una banda depende de la política monetaria, la capacidad de acumular reservas y la consistencia fiscal. También influyen factores estacionales, como las liquidaciones del agro, los pagos de importaciones y la demanda vinculada con turismo.
Durante septiembre, el mercado seguirá las decisiones del Banco Central, las tasas en pesos y el flujo de divisas comerciales. También será importante la evolución de los depósitos y del crédito, porque una mayor liquidez puede modificar la demanda de moneda extranjera. Para hogares y empresas, el dato central no es una cotización aislada sino la relación entre ingresos, precios, financiamiento y capacidad de ahorro. Una rueda tranquila puede convivir con incertidumbre si esas variables no muestran una trayectoria estable.
El cierre de agosto dejó así una señal doble. El retroceso del último día alivió la presión inmediata, mientras la comparación mensual confirmó un aumento acotado. El BCRA logró un saldo comprador y las brechas no se ampliaron de forma brusca, elementos que aportan estabilidad. La prueba siguiente será sostener ese equilibrio cuando cambien los flujos estacionales. Septiembre deberá mostrar si la combinación de reservas, tasas y disciplina fiscal alcanza para mantener el mercado ordenado sin afectar la actividad económica.