Con un video grabado en los vestuarios del Etihad Stadium y la voz quebrada, Pep Guardiola confirmó lo que muchos venían anticipando: dejará el Manchester City al finalizar la temporada. "Nada es eterno", dijo el técnico catalán, en una frase que sintetiza el cierre de una etapa que redefinió el fútbol moderno.
Guardiola llegó al club en 2016, cuando el City era una potencia local sin historia en Europa. Lo que construyó a lo largo de una década supera cualquier expectativa: 6 Premier Leagues, 2 FA Cups, 4 Copas de la Liga y una Champions League, la que le faltaba para completar el ciclo.
Una despedida que se veía venir
Las señales habían comenzado a acumularse en los últimos meses. La temporada 2025/26 fue irregular para el City, que terminó tercero en la Premier League y fue eliminado temprano en la Liga de Campeones. Guardiola mismo había mencionado en más de una ocasión que sentía que el ciclo estaba cumplido.
"Entregué todo lo que tenía. Este club, esta ciudad, esta gente me dieron más de lo que merezco. Pero hay un momento en que el equipo necesita una voz nueva, una energía diferente."
El legado que deja
Más allá de los títulos, el legado de Guardiola en el City se mide en términos de identidad. Transformó a un equipo que compraba estrellas en un conjunto que producía juego. El "juego de posición" que perfeccionó en el Barça y en el Bayern llegó a su expresión más acabada en Manchester, con jugadores como Kevin De Bruyne, Bernardo Silva y Erling Haaland como protagonistas de una forma de jugar que copió el fútbol mundial.
El modelo táctico del City fue estudiado en academias de todo el mundo. Entrenadores que pasaron por su cuerpo técnico —como Mikel Arteta en el Arsenal— llevan sus principios a otros clubes, multiplicando el impacto de su filosofía.
¿Qué sigue para Guardiola?
La gran pregunta es qué vendrá después. Hay quienes lo ven tomando un descanso largo, como hizo tras dejar el Barcelona en 2012. Otros especulan con una selección nacional —Brasil, Inglaterra y Francia sonaron con fuerza en los últimos años— o incluso con un regreso al club de sus amores, el Barça, si se dan las condiciones correctas.
Por ahora, Guardiola no quiso anticipar nada. "Primero necesito descansar, estar con mi familia y entender qué quiero hacer con mi vida", dijo. Lo que sí es seguro es que su nombre quedará grabado en la historia del fútbol junto a los más grandes entrenadores de todos los tiempos.
El domingo, en el último partido de la temporada del City en el Etihad, habrá una ceremonia de despedida. Se espera que el estadio esté colmado y que los hinchas rindan un homenaje a quien consideran el mejor técnico que ha tenido el club. Y con razón.