Hay marcas que nacen de una decisión estratégica y marcas que nacen de una pasión. Abuela Goye pertenece al segundo grupo. Desde Colonia Suiza, en las afueras de Bariloche, una familia de inmigrantes suizos convirtió sus recetas artesanales en la chocolatería más emblemática de la Patagonia argentina.
Un origen que viene de Europa
La historia comienza mucho antes de 1981. A fines del siglo XIX, la familia Goye llegó desde Suiza a la región patagónica, parte de una corriente de inmigrantes que fundaría lo que hoy se conoce como Colonia Suiza, a 25 kilómetros de Bariloche. Junto a familias de origen austríaco, italiano y del sur del país, desarrollaron una comunidad que cultivaba trigo, avena y frutas de clima frío, y elaboraba dulces artesanales con recetas de sus países de origen.
Entre esas tradiciones, el chocolate ocupaba un lugar especial. Esther Cretton de Goye —la Abuela Goye— fue quien más profundamente lo cultivó. Sus recetas, guardadas con celo y transmitidas con amor, serían la semilla de todo lo que vino después.
La chocolatería que nació en 1981
En 1981, Luis Brogger fundó formalmente Abuela Goye en honor a su abuela Esther, con la intención de dar vida comercial a esas recetas familiares. Lo que comenzó como un emprendimiento modesto en una casa de estilo alpino en Colonia Suiza —donde se ofrecía chocolate caliente y pastelería casera— rápidamente se ganó el reconocimiento de los locales y de los turistas que comenzaban a descubrir la Patagonia.
El secreto era simple pero difícil de replicar: ingredientes de primera calidad, elaboración completamente artesanal y una atención al detalle que convertía cada producto en una pequeña obra. Las tabletas rellenas, los bombones, las trufas y los alfajores de chocolate no eran solo golosinas. Eran el resultado de décadas de perfeccionamiento de una técnica heredada.
Una propuesta que va mucho más allá del chocolate
Con el tiempo, Abuela Goye amplió su universo de productos sin perder su esencia artesanal. Hoy la marca combina su histórica línea de chocolatería con una heladería artesanal de 24 sabores que abarca desde los frutales al agua hasta creaciones únicas con identidad propia.
El emblema de Bariloche y la Patagonia
Hoy Abuela Goye mantiene tres locales en Bariloche: el local original en Colonia Suiza, uno en el icónico Hotel Llao Llao y otro en el Paseo de la Catedral. Cada uno de ellos es, en sí mismo, una experiencia: el aroma al chocolate artesanal, los productos expuestos con la delicadeza de una joyería y la calidez de una atención que sigue reflejando el espíritu familiar con el que todo comenzó.
La marca se convirtió en una parada obligada para quienes visitan la Patagonia, y en un referente ineludible cuando se habla de calidad chocolatera en Argentina. Su presencia en el Llao Llao no es casual: es un reflejo de la categoría que supo construir a lo largo de más de cuatro décadas.
Una nueva etapa: expansión nacional e internacional
En abril de 2026, Abuela Goye inició su capítulo más ambicioso. El empresario Esteban Wolf —referente del sector de la gastronomía artesanal en Argentina— adquirió la marca con una inversión de al menos un millón de dólares y un plan claro: llevar la chocolatería patagónica a todo el país y al mundo.
La estrategia combina algo poco frecuente: la escala industrial necesaria para crecer y la mística artesanal que hace única a la marca. "Quiero volver a ese aroma de la abuela, a lo artesanal, a llevar esa cocina a la casa de cada cliente", describió Wolf al anunciar la adquisición.