El BCRA volvió a comprar dólares: por qué la mayor liquidez todavía no baja todas las tasas
El Banco Central aceleró sus compras de divisas al comenzar octubre y volcó más pesos al mercado. El costo del dinero entre bancos cedió, pero los plazos fijos y el crédito para empresas todavía no acompañaron de manera uniforme. La diferencia muestra que la transmisión monetaria tiene tiempos y riesgos propios.

La compra de reservas amplía la liquidez en pesos, pero bancos y tomadores ajustan depósitos y créditos con ritmos diferentes.
Datos Clave
Qué cambió en las compras de reservas
El Banco Central terminó septiembre con el menor volumen mensual de compras de 2026, pero aceleró al cambiar el mes. Río Negro informó adquisiciones por US$369 millones en cinco ruedas consecutivas, con operaciones de US$160 millones el 30 de septiembre, US$93 millones el 1 de octubre y US$35 millones el viernes siguiente. TN calculó que cuatro ruedas aportaron US$358 millones y generaron una inyección cercana a $545.000 millones. La diferencia entre ambos totales responde al período específico utilizado por cada fuente.
Comprar divisas implica entregar pesos a cambio y, por esa vía, ampliar la liquidez. El programa monetario del BCRA prevé acumular reservas en función de la demanda de dinero y contempla herramientas para corregir desvíos. La autoridad puede operar con títulos, repos y encajes si considera que la cantidad de pesos excede el equilibrio buscado. Por eso la compra no debe interpretarse como una expansión permanente e incondicional: su efecto depende de lo que ocurra después con la demanda, el Tesoro y las operaciones de regulación.
Por qué primero se mueve la tasa entre bancos
La liquidez adicional suele sentirse antes en los mercados donde las entidades se prestan fondos por plazos muy cortos. Allí las necesidades se ajustan día a día y una mayor disponibilidad puede reducir el precio marginal del dinero. Los depósitos a plazo y los préstamos comerciales responden de otra manera. Cada banco define cuánto necesita captar, qué rentabilidad espera y cuánto riesgo asume al prestar. También evalúa vencimientos, encajes y alternativas de colocación. Esa cadena explica por qué una señal interbancaria no se traslada automáticamente a la ventanilla.
Los datos citados muestran una respuesta heterogénea. El costo de los adelantos en cuenta corriente para empresas subió de 26,5% a 27,03% entre el comienzo de septiembre y la primera jornada de octubre, aun con mayor liquidez al cierre del período. Esa comparación no demuestra que las compras hayan elevado la tasa: intervienen demanda de crédito, calidad de los tomadores y condiciones propias de cada operación. Sí prueba que el mecanismo no es instantáneo y que conviene evitar una relación causal basada únicamente en dos fechas.
Qué significa para plazos fijos y préstamos
Para los ahorristas, una baja de tasas de plazo fijo reduce el rendimiento nominal, pero su resultado real depende de la inflación durante la colocación. Las entidades pueden sostener tasas si necesitan conservar depósitos o competir por clientes, incluso cuando cae el costo de fondos de corto plazo. En préstamos ocurre algo similar: la tasa final incluye gastos, riesgo de mora, plazo y capital regulatorio. Un crédito personal, un adelanto empresarial y una financiación hipotecaria no comparten la misma estructura, por lo que deberían analizarse por separado.
La expansión del crédito tampoco depende sólo del precio. Empresas y hogares pueden postergar decisiones si esperan menor actividad, ingresos inciertos o cambios cambiarios. Del lado bancario, una cartera con más morosidad eleva la prudencia. Por eso el BCRA publica series de depósitos, préstamos y tasas que deben leerse junto con actividad e inflación. La mejor señal de transmisión será una baja sostenida en varios instrumentos acompañada por mayor volumen de crédito, no una oferta promocional o el movimiento de una jornada aislada.
Qué indicadores permitirán evaluar la transmisión
Durante las próximas ruedas habrá que seguir la tasa interbancaria, los depósitos a treinta días, los adelantos en cuenta corriente y los préstamos personales. También importan base monetaria, reservas, encajes y operaciones del Tesoro. Si el BCRA absorbe parte de los pesos mediante títulos o repos, el impulso inicial puede moderarse. Si la demanda de dinero crece, la liquidez podría sostenerse sin la misma presión sobre precios o tipo de cambio. Cada resultado requiere distinguir cantidades, tasas y plazos.
El balance no se agota en si las tasas suben o bajan. Acumular reservas fortalece un activo relevante, mientras la emisión asociada plantea el desafío de administrar pesos sin alterar el objetivo de inflación. El propio IPOM reconoce que la transmisión en una economía dolarizada y en transición difiere de la observada en contextos estables. La conclusión, entonces, debe ser provisional: hubo más compras y una reacción inicial en el mercado corto, pero todavía falta evidencia para afirmar que depósitos y crédito iniciaron una tendencia general.
Una comprobación robusta exige series comparables y no sólo promedios generales. Conviene separar tasas ofrecidas y efectivamente pactadas, personas y empresas, plazos cortos y largos, y préstamos con distintas garantías. También debe observarse si la liquidez se distribuye entre entidades o queda concentrada. Si el cambio alcanza varios productos, aumenta el crédito real y se sostiene durante semanas, la transmisión será más clara; si no, habrá sido un ajuste acotado al mercado monetario.
Claves del Análisis Editorial
Las compras de dólares crean pesos y pueden aliviar el mercado de muy corto plazo, pero la tasa que recibe un ahorrista o paga una empresa incorpora fondeo, riesgo, regulación, competencia y expectativas. La transmisión debe medirse con series de varios días, no con una sola rueda.