Los depósitos en dólares superaron los USD 21.000 millones por el blanqueo y el superávit comercial acumuló un récord histórico
Las cuentas especiales de regularización impulsaron los depósitos privados en moneda extranjera por encima de los USD 21.000 millones mientras el saldo comercial acumulado marcó un hito.

El aluvión de depósitos en dólares dinamizó las reservas brutas del Banco Central y el fondeo para créditos corporativos.
Datos Clave
El sistema financiero argentino alcanzó esta semana un hito cuantitativo de enorme relevancia macroeconómica al constatar que el stock de depósitos privados en moneda extranjera perforó holgadamente la barrera de los 21.000 millones de dólares, ubicándose exactamente en 21.420 millones. Este marcado crecimiento, impulsado por el aluvión de aperturas de Cuentas Especiales de Regularización de Activos (CERA) en la antesala del vencimiento de la primera etapa del blanqueo, coincidió con la publicación de los datos del intercambio comercial del INDEC, que ratificó un superávit comercial acumulado récord de 18.249 millones de dólares.
Los reportes diarios del Banco Central de la República Argentina (BCRA) reflejan que durante las últimas semanas el ritmo de ingresos promedió entre 180 y 250 millones de dólares por jornada hábil. La agilidad en los trámites bancarios, sumada a la exención impositiva total para tenencias de hasta 100.000 dólares y la posibilidad de adquirir activos productivos o títulos elegibles sin penalidad por montos superiores, desató una afluencia de divisas que superó incluso las estimaciones más optimistas confeccionadas por el Palacio de Hacienda.
El dinamismo de las cuentas CERA y la confianza de los ahorristas
Esta fuerte inyección de divisas en los bancos comerciales tuvo un efecto directo e inmediato sobre las reservas brutas internacionales de la autoridad monetaria, las cuales treparon hasta situarse a escasa distancia del umbral de los 50.000 millones de dólares por efecto del encaje prudencial. De esta forma, el balance del BCRA experimenta una notable recomposición patrimonial que robustece la credibilidad del esquema cambiario y disminuye sustancialmente las presiones especulativas sobre los mercados financieros alternativos.
En forma paralela, el frente externo brindó un espaldarazo complementario a la política económica oficial. Según el informe técnico difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la balanza comercial de bienes acumuló en los primeros ocho meses de 2026 un saldo positivo sin precedentes de 18.249 millones de dólares. El dinamismo exportador estuvo apuntalado por el salto productivo de la cuenca neuquina de Vaca Muerta, que multiplicó las ventas de gas y petróleo al exterior, y la recuperación integral de las cosechas del sector agroindustrial.
El ingreso masivo de depósitos en moneda extranjera no solo fortalece la solidez de las entidades financieras, sino que restituye al crédito privado como motor genuino de la inversión real.
Exportaciones récord y salto cualitativo en la balanza comercial
La combinación de depósitos récord y holgado superávit comercial ha transformado la arquitectura del crédito en dólares en la plaza doméstica. Directivos de las principales entidades de la City porteña confirman que las colocaciones de préstamos corporativos en moneda extranjera registran un incremento interanual superior al 70%, orientándose prioritariamente al financiamiento de capital de trabajo, adquisición de bienes de capital y prefinanciación de exportaciones para pequeñas y medianas empresas agropecuarias y energéticas.
La liquidez excedente en los bancos ha facilitado asimismo la estructuración de obligaciones negociables emitidas por compañías privadas de primera línea. Empresas de los rubros petrolero, petroquímico y de telecomunicaciones han logrado colocar títulos de deuda en dólares en el mercado local a tasas sensiblemente inferiores a las vigentes hace un año, captando el interés de los ahorristas que buscaron canalizar sus tenencias exteriorizadas hacia instrumentos de renta fija con rendimientos de entre el 6% y el 8% anual.
Desde la Secretaría de Finanzas destacan que la exteriorización de capitales no es un fenómeno meramente recaudatorio o transitorio, sino que sienta las bases para una remonetización estructural de la economía argentina. Al reincorporar fondos ociosos al circuito formal, el sistema multiplica su capacidad prestable sin generar tensiones inflacionarias, dado que no involucra emisión primaria de pesos y cuenta con un respaldo integral de liquidez en las bóvedas de los bancos.
Impacto monetario y proyección crediticia hacia el sector productivo
En los despachos del Banco Central subrayan que la tranquilidad cambiaria observada en las cotizaciones del dólar MEP y el Contado con Liquidación, cuya brecha con el tipo de cambio oficial se mantiene en niveles mínimos históricos, obedece en gran medida a este flujo constante de divisas. La oferta genuina en el mercado de capitales neutraliza posibles movimientos disruptivos y contribuye decisivamente al anclaje de las expectativas de precios en el tramo final del ejercicio fiscal.
Los analistas económicos independientes coinciden en señalar que el verdadero desafío residirá en preservar este volumen de divisas dentro del sistema una vez concluida la primera fase del régimen de regularización. Para ello, resultará determinante que el Gobierno mantenga la disciplina fiscal inquebrantable reflejada en el proyecto presupuestario y continúe desmantelando los remanentes del cepo cambiario de manera ordenada y previsible.
Con un superávit externo robusto, depósitos que crecen a paso firme y un sector bancario dotado de una solidez patrimonial inédita, la economía argentina consolida un escenario de estabilidad macroeconómica que allana el camino para la reactivación del aparato productivo. La confluencia virtuosa entre la disciplina pública y la recuperación del crédito privado configura un punto de inflexión decisivo para el desarrollo sostenible del país.