LLA y Pro avanzan en una alianza nacional con la mirada puesta en 2027
Santilli, Menem, Ritondo y De Andreis analizaron 17 distritos y coincidieron en sostener el rumbo político, sin definir todavía candidaturas.

La segunda mesa entre el oficialismo y Pro abrió una negociación territorial que continuará durante los próximos meses.
Datos Clave
La Libertad Avanza y Pro celebraron su segunda mesa política en la Casa Rosada y confirmaron que trabajan para construir una alianza de alcance nacional con vistas a las elecciones de 2027. Del encuentro participaron Diego Santilli, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem por el oficialismo, junto con Cristian Ritondo y Fernando de Andreis por Pro. La conversación duró cerca de dos horas y combinó un balance legislativo con un primer mapa territorial. La señal busca ordenar expectativas con suficiente anticipación, pero no constituye un acuerdo formal. Cada partido conserva sus autoridades y sus procedimientos internos, una diferencia importante frente a una coalición ya inscripta ante la justicia electoral, con compromisos jurídicos y una conducción común.
Los representantes repasaron la situación de 17 distritos en los que Pro no gobierna y acordaron continuar las conversaciones. No definieron candidatos, listas ni reglas de reparto. El movimiento, sin embargo, marca una nueva etapa después de meses de tensiones entre el Gobierno y el partido fundado por Mauricio Macri. Ambos espacios buscan reconstruir confianza antes de discutir la ingeniería electoral y preservar margen para sus conducciones provinciales.
Una negociación que empieza por el territorio
La reunión llegó después de una sesión de Diputados en la que Pro acompañó proyectos centrales para el Ejecutivo, entre ellos la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central e Inocencia Fiscal II. Ese trabajo parlamentario funcionó como punto de coincidencia. Ritondo describió la jornada como positiva y sostuvo que las iniciativas también habían sido impulsadas por su bloque. El oficialismo interpreta ese respaldo como una base posible para ampliar la coordinación.
El análisis territorial excluyó inicialmente a los distritos gobernados por Pro. Según los participantes, la prioridad fue identificar escenarios donde una competencia separada podría fragmentar el voto opositor al peronismo. La decisión no significa que las provincias administradas por dirigentes amarillos queden fuera de un eventual acuerdo nacional. Simplemente posterga una negociación más sensible, vinculada con liderazgos locales, reelecciones y espacios en las listas.
Los dirigentes coincidieron en explorar una confluencia nacional, aunque evitaron anticipar candidaturas o un esquema cerrado para cada distrito.
El mensaje de Macri y los puntos de coincidencia
Mauricio Macri transmitió a sus representantes la instrucción de agotar las instancias para sostener el rumbo de cambio y evitar un regreso del kirchnerismo. De Andreis llevó ese mensaje al encuentro y volvió a comunicarse con el expresidente después de la reunión. Dentro de Pro conviven posiciones diferentes: algunos dirigentes promueven una integración amplia con LLA, mientras otros pretenden conservar una identidad propia y mayor autonomía frente al Gobierno.
La Libertad Avanza también enfrenta un equilibrio interno. El sector cercano a Karina Milei prioriza consolidar el sello oficialista y ordenar candidaturas bajo su conducción. Otros referentes valoran la estructura territorial, los equipos técnicos y la experiencia legislativa de Pro. Una alianza puede ampliar competitividad, pero exige resolver quién conduce, cómo se seleccionan postulantes y qué ocurre con socios radicales que todavía integran acuerdos provinciales del partido amarillo.
Otro punto pendiente es la eventual eliminación o suspensión de las PASO de 2027. Ritondo evitó fijar una posición definitiva y señaló que Pro esperará el debate del Senado antes de resolver su voto en Diputados. Las primarias tienen un costo fiscal y multiplican jornadas electorales, pero también ofrecen un mecanismo para ordenar coaliciones cuando existen varios aspirantes. Su continuidad modificaría el modo en que ambos partidos negocien candidaturas.
Las definiciones que todavía están pendientes
La economía apareció en la conversación como un argumento político central. Santilli repasó proyecciones de inflación, crecimiento y los créditos hipotecarios anunciados por el ministro Luis Caputo. En Pro consideran que un acuerdo amplio podría aportar estabilidad al programa económico y reducir incertidumbre electoral. Esa lectura no elimina diferencias sobre gestión, instituciones o velocidad de las reformas, pero muestra el interés común por evitar una ruptura antes del próximo turno nacional.
Las heridas de la relación siguen presentes. Dirigentes macristas recuerdan desacuerdos por ficha limpia, la Auditoría General y la Bicameral de Inteligencia. En el Gobierno también cuestionaron declaraciones de Macri y reclamos sobre integrantes del gabinete. La nueva mesa intenta administrar esos antecedentes sin negar que existen. Para avanzar, los gestos concretos en el Congreso y los distritos serán más importantes que una fotografía o una declaración de unidad.
El próximo paso será continuar el relevamiento provincial y transformar las coincidencias generales en reglas verificables. Hasta ahora existe voluntad de negociar, no una coalición cerrada. La alianza dependerá del calendario electoral, la posición de gobernadores, el futuro de las PASO y la capacidad de cada espacio para aceptar acuerdos locales. LLA y Pro dieron una señal política relevante: prefieren explorar una convergencia nacional antes que llegar divididos a 2027, pero todavía deben resolver sus condiciones.