Mauricio Macri elevó el tono. En un acto partidario en Mendoza, el expresidente y líder del PRO lanzó una advertencia que atravesó la coalición gobernante: hay personas dentro del propio Gobierno de Javier Milei que le mienten al Presidente y que representan un enemigo interno capaz de hundir el barco antes de que llegue a destino.
El mensaje, pronunciado con la calculada ambigüedad que caracteriza el estilo político de Macri, no mencionó nombres propios. Pero el contexto de la semana —marcada por peleas en redes, audios filtrados y una interna libertaria que escala sin techo— hizo que la interpretación apuntara casi inevitablemente al entorno más ideológico del Presidente.
El discurso de Mendoza
Macri habló ante militantes y referentes del PRO mendocino en un acto que buscaba mostrar la vitalidad del partido de cara a las legislativas de 2027. "El barco va bien, pero hay gente adentro que le dice al capitán cosas que no son verdad. Y eso es peligroso", dijo el expresidente. "El enemigo no siempre está afuera. A veces está adentro y usa la misma bandera", agregó.
La interna que no para
Las palabras de Macri llegan en el peor momento para la cohesión interna del oficialismo. La semana estuvo marcada por una pelea pública entre el asesor presidencial Santiago Caputo y el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, que escaló a través de X con acusaciones cruzadas y audios filtrados.
La disputa tiene un sustrato ideológico y de poder: Caputo representa el ala más ideológica y combativa del proyecto libertario, mientras que Menem encabeza un sector con mayor vocación institucional. Entre los dos modelos de conducción hay una tensión que Milei aún no ha resuelto públicamente.
El rol de Macri en este escenario
La irrupción de Macri con un mensaje crítico no es inocente. El expresidente tiene un interés claro en que la interna libertaria se profundice: si La Libertad Avanza pierde cohesión, el PRO gana espacio para presentarse como la alternativa ordenada dentro del espacio no peronista.
Al mismo tiempo, Macri sabe que una debacle del Gobierno de Milei lo perjudicaría a él también. La línea que debe caminar es delgada: marcar presencia, cuestionar sin destruir, posicionarse sin romper. Desde la Casa Rosada no hubo respuesta oficial. ¿Cuánto tiempo puede el Presidente mantener la ambigüedad frente a la pelea entre sus propios operadores? La respuesta puede definir el rumbo político del segundo semestre.
Las declaraciones del líder del PRO exponen públicamente lo que agrava la tensión dentro del Gabinete en la Casa Rosada de cara a las próximas definiciones legislativas.