Hotel Pualy, Belén de Escobar: el spa del horror
Preservativos usados debajo de las camas, shampoo adulterado con jabón de mano barato, piscina "climatizada por el sol", masajes sin insumos, enchufes peligrosos en la ducha y una dueña que responde a los reclamos con arrogancia y devoluciones del 50%. Un informe sobre el establecimiento que se autodenomina spa cuatro estrellas en el partido de Escobar.
Imagen ilustrativa. El Hotel Pualy se presenta como spa resort 4 estrellas en Belén de Escobar. Sus huéspedes cuentan otra historia.
Ubicado en Belén de Escobar, provincia de Buenos Aires, el Hotel Pualy se comercializa como un spa de cuatro estrellas: una promesa de descanso, tratamientos, pileta climatizada y confort en las cabañas. Esa promesa, sin embargo, no resiste el primer contacto con la realidad. Los testimonios de varias huéspedes que visitaron el establecimiento en distintos momentos son tan coincidentes en sus descripciones que resulta imposible atribuirlos a experiencias aisladas. Lo que emerge de esa convergencia es el retrato de un hotel que miente sobre lo que ofrece, incumple lo que promete y, cuando los huéspedes reclaman, responde con arrogancia.
La señora de ojos celestes y pelo lila
Antes de hablar de las instalaciones, hay que hablar de la atención. Porque en el Hotel Pualy, el primer problema con el que se encuentra el huésped no es el enchufe que se zafa de la pared ni el queso sin cadena de frío: es la persona que los recibe. Identificada en distintos testimonios como María o Ana —y descrita en al menos un caso con el detalle preciso de "ojos celestes y pelo lila"—, la responsable del establecimiento ha sido catalogada de manera sistemática como maleducada, patotera, invasiva y absolutamente reacia a asumir cualquier responsabilidad.
No es una queja de temperamento. Es una política. Ante cada reclamo, la respuesta es siempre la misma: ella no tiene nada que ver, la empresa tiene sede en Puerto Madero y cualquier problema hay que gestionarlo por otra vía. Una huésped logró, luego de discutir extensamente, una devolución parcial del 50% del valor abonado —con comprobante. Que el hotel no devuelva el total ante un incumplimiento manifiesto es, además de una violación a la Ley 24.240 de Defensa del Consumidor, una declaración implícita: saben que fallaron, pero no piensan hacerse cargo del todo.
Un albergue transitorio con tarifas de spa
La brecha entre la categoría declarada y la realidad de las instalaciones es la segunda gran mentira del Hotel Pualy. "Tiene más pinta de ser un albergue transitorio de cualquier ruta", escribió una huésped. Y la descripción no es caprichosa: las cabañas presentan enchufes que se zafan de la pared, televisores que no funcionan, camas que se hunden al acostarse y, en el baño, un enchufe de dudosa seguridad eléctrica destinado aparentemente a conectar un calefactor en zona húmeda. Ese último detalle —un enchufe en una ducha— no es solo un indicador de abandono: es un riesgo para la integridad física de quien se hospeda. Una cabaña contratada para tres personas no tenía ni los vasos ni las sillas suficientes para ese número. La ducha inundaba la habitación.
Condiciones sanitarias inaceptables
El hallazgo más grave —y el que mejor ilustra la relación entre los dueños y la limpieza de su establecimiento— fue reportado por una huésped cuya madre visitó el hotel: debajo de las camas encontraron preservativos utilizados. No es posible saber cuánto tiempo llevaban ahí. Sí es posible afirmar que eso nunca debería ocurrir en ningún establecimiento hotelero, independientemente de su categoría o precio. A ese hallazgo se suman toallas amarillentas, sábanas estampadas —incompatibles con cualquier concepto de spa—, olor a humedad en las habitaciones y pelos en la comida. La imagen de bienestar y cuidado que el hotel vende en su publicidad contrasta de manera obscena con lo que sus huéspedes encontraron en la realidad.
Dato legal: Publicitar una categoría hotelera que no se corresponde con la realidad puede constituir publicidad engañosa bajo la Ley 24.240. Los consumidores afectados tienen derecho a la devolución total y pueden radicar denuncia ante la Dirección Provincial de Defensa del Consumidor (0800-222-9042) y ante la Secretaría de Turismo de la Provincia de Buenos Aires.
Shampoo adulterado y spa con dueños incluidos
Entre los servicios prometidos figura la provisión de amenities en el baño: shampoo, acondicionador, jabón. Lo que encontraron las huéspedes fueron botellas recargadas con jabón de mano barato. Presentar un producto como shampoo cuando contiene otro insumo no es un descuido: es una práctica deliberadamente engañosa. El spa, por su parte, consiste en un jacuzzi de dimensiones mínimas. El problema central no es el tamaño sino lo que ocurre mientras se usa: durante el horario asignado a las huéspedes, el dueño ingresó al espacio una vez y la dueña dos veces. En uno de esos ingresos, ella comenzó a limpiar los vidrios con las huéspedes adentro. Violar la privacidad de quienes usan un espacio de uso exclusivo no es mala organización: es una falta de respeto elemental.
Masajes sin piedras y un desayuno con queso deteriorado
Los masajes con piedras calientes son uno de los servicios estrella del menú del hotel. En la práctica, las piedras no estaban preparadas: en plena sesión, un hombre entró a la sala a dejar un balde con piedras a la masajista. Las que optaron por el masaje convencional lo describieron como "una sesión de caricias", sin técnica ni profundidad. El desayuno incluido cerró el cuadro: queso en fetas que había perdido la cadena de frío, jugo en polvo disuelto en demasiada agua, muffins descritos como "un poco añejados" y pan blanco para tostar, sin fiambres. Servir alimentos en mal estado de conservación tiene implicancias sanitarias que van más allá de la queja gastronómica.
La piscina "climatizada": la calienta el sol
Uno de los atractivos centrales del hotel es su piscina climatizada. Cuando una huésped preguntó al respecto, la respuesta de la dueña fue tan reveladora como improcedente: la piscina se climatiza con el sol. Una piscina al aire libre que recibe radiación solar no es una piscina climatizada en ningún contexto ni bajo ningún estándar. Vender ese servicio como "piscina climatizada" es, llanamente, publicidad falsa. Los chorros de agua, además, no funcionaban en su totalidad.
Todo se cobra aparte, incluso lo que hacés vos mismo
El modelo de cobros extras del Hotel Pualy alcanza lo absurdo en al menos un punto concreto: llevar el desayuno a la cabaña tenía un costo adicional de $3.000, aunque fuera la propia huésped quien lo trasladara. No se trataba de un servicio de room service a cargo del personal: era un cargo por el simple hecho de querer desayunar en la cabaña. Cada consulta generaba una nueva respuesta con otro cobro extra adjunto. Este esquema de tarifas ocultas, combinado con la atención hostil ante las preguntas, configura una experiencia que múltiples huéspedes resumieron con una sola palabra: estafa.
El veredicto de Info Argentum
2 / 10 Totalmente desaconsejadoEl Hotel Pualy de Belén de Escobar no tiene un problema de expectativas mal gestionadas: tiene un problema estructural de honestidad. Miente sobre su categoría, incumple los servicios prometidos, mantiene condiciones sanitarias inaceptables y responde a los reclamos con arrogancia y devoluciones parciales. Info Argentum no recomienda este establecimiento bajo ninguna circunstancia.
Lo que dijeron las huéspedes
"¡¡¡¡Una estafa!!!! No vayan!!!! Una lástima el no servicio que ofrecen. Imposible realizar un reclamo, ya que la señora que atiende no se hace cargo de nada. Carolina, Paula, María o quien sea te dice que ella no tiene nada que ver y que la empresa tiene sede en Puerto Madero (?). La verdad un desastre, después de discutir logramos una devolución de solo un 50% del valor, TENGO COMPROBANTE DE LA DEVOLUCION QUE NOS HICIERON...HAGANSE CARGO DE LAS COSAS!!!. NUNCA MAS... LLENO DE RESPUESTAS MALICIOSAS DE PARTE DE LOS DUEÑOS DEL HOSPEDAJE."
"Fui con 3 amigas pensando en una estadía amable, agradable y de desconexión. La señora que atiende de ojos celestes y pelo lila nos recibió con un modo horrible, las instalaciones dejan mucho que desear, la mala voluntad de la persona que nos atendió realmente opacó toda la estadía. Los frascos de shampoo del baño todos recargados. El spa es un jacuzzi mínimo y mientras estábamos disfrutando nuestro horario el señor se metió una vez y la señora dos veces; en el mismo momento que estábamos la señora se puso a limpiar los vidrios. Muy invasivos, muy poco amables. No es un lugar de 4 estrellas, está muy lejos de serlo. Es un engaño absoluto. El precio excesivo y el servicio muy pobre. ¡¡¡Estafa!!! No volveríamos ni gratis a ese lugar."
"Fuimos con amigas. La experiencia en general fue pésima. No es un resort 4 estrellas. Tiene más pinta de ser un albergue transitorio de cualquier ruta. La cabaña era para 3 pero nada era para 3 en ese lugar —ni los vasos ni las sillas—. Una de las camas era pésima, te hundías al acostarte. Todo en pésimas condiciones: enchufes que se zafaban de la pared. El televisor no funcionaba. Los supuestos productos para el pelo eran jabón de mano barato recargado en botellitas asquerosas. La ducha se inundaba y salía el agua hacia la habitación. Había un enchufe de dudosa seguridad para conectar el calefactor. El desayuno era una miseria: queso que perdió la cadena de frío, jugo en polvo aguadísimo, muffins añejados. Los masajes fueron paupérrimos. En síntesis: la experiencia no vale la pena. Vayan a cualquier otro lugar."
"Un espanto las instalaciones. Habitaciones sucias con olor a humedad, toallas amarillentas y sábanas estampadas, todo lo contrario a la imagen que debería dar un lugar que se hace llamar spa. Los masajes de lo más precario y antihigiénico. Pelos en la comida y la señora que atiende super desubicada, no respeta la privacidad. No recomiendo ni puedo rescatar nada positivo de mi estadía ahí. Una lástima el tiempo y dinero desperdiciado."
"Mi mamá fue con sus amigas. PÉSIMA atención y PÉSIMOS modales de parte de Ana. Un lugar para el olvido. Debajo de las camas encontraron PRESERVATIVOS utilizados, lo cual deja en vista la poca limpieza y atención que le dan los dueños al lugar. TODO se cobraba aparte: para poder llevarte el desayuno a la cabaña se cobraban $3.000 aunque vos mismo te lo lleves. Cada cosa que se le preguntaba a esta señora, respondía con sus peores modales. Y como si fuera poco, la piscina climatizada no existe: según la dueña se climatiza con el SOL. En fin, un lugar de terror. No gasten su dinero allí."