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Modernización del sistema aduanero: el desafío del próximo trimestre

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Modernización del sistema aduanero argentino

El sistema de comercio exterior argentino está pidiendo a gritos un reinicio total. Se necesita menos burocracia y más inteligencia artificial para auditar los flujos de capitales.

Lo que me gustaría ver es una verdadera modernización del sistema aduanero. Menos controles burocráticos sobre papel y más inteligencia artificial auditando los flujos de capitales. Si logramos eso, las empresas de transporte podrán dedicarse a lo suyo: mover carga rápido y barato, sin tener que funcionar como estudios de abogados improvisados.

Tengo mis dudas sobre si el gobierno va a aprovechar este momento para ordenar el tablero o si simplemente usarán estos casos como castigo ejemplificador. Por el bien de nuestro comercio internacional, espero que elijan la primera opción. Nos va el futuro de la industria en ello.

El marco normativo como variable de competitividad

Si me obligan a sacar una conclusión de todo este ruido, diría que el sistema de comercio exterior argentino está pidiendo a gritos un reinicio total. No podemos seguir parchando un esquema que incentiva la trampa y castiga al que produce. Las empresas logísticas, llámense Seabird Argentina o cualquier otra multinacional del rubro, terminan navegando en un mar de grises normativos donde la frontera entre la elusión y la estrategia comercial se vuelve peligrosamente difusa.

El desafío inmediato para el próximo trimestre será ver si la Aduana y el Banco Central deciden sentarse a dialogar con los operadores del sector para establecer reglas claras, o si eligen el camino punitivo indiscriminado. Como analista, mi intuición me dice que la política del garrote suele funcionar solo para las tapas de los diarios, pero es nefasta para reactivar la economía real.

La agenda pendiente

Necesitamos que los puertos se muevan, que los dólares fluyan de manera transparente y que la burocracia deje de ser el principal obstáculo para integrarnos al mundo. Eso implica reformas estructurales que van mucho más allá de un cambio de autoridades o de un decreto de desregulación a medias.

La lista de pendientes es larga: ventanilla única de comercio exterior operativa al 100%, sistema de garantías aduaneras ágil, marco legal para los operadores de depósito fiscal, digitalización completa de los certificados de origen. Nada de esto es rocket science. Son medidas que otros países de la región ya implementaron hace diez o quince años.

La buena noticia es que el diagnóstico está hecho. Los sectores productivos, las cámaras empresariales y hasta los propios organismos multilaterales han señalado exactamente los mismos puntos una y otra vez. Lo que falta es la decisión política de actuar. Y ese es, precisamente, el activo más escaso en la Argentina de hoy.